Un Lobo en el Metro | Prólogo de Felipe Oviedo a EN LA BOCA DEL LOBO

"La Boca del Lobo es un cuestionamiento, un espacio frente al cual esta mujer de rojo se enfrenta y debe decidir entre triturarse o no sentir nada. "


En la presentación del poemario EN LA BOCA DEL LOBO, junto a Cadenasso y sus amigos, contamos con la presencia del poeta Felipe Oviedo, el cual actualmente publica el fanzine independiente Riña, junto al poeta Cristian Escamilla.
Cuando le mostré la maqueta del poemario le preguntó acerca de mis palabras en la primera página. No tengo un prólogo, le dije, ¿para qué?. Y en ese momento ofreció escribir uno para mí, el cual finalmente dio un sello a este poemario y me hizo comprender la importancia de estas breves palabras.

Oviedo dijo en la Biblioteca de Santiago:
"No es mi costumbre hablar para ser escuchado. Por lo tanto, espero de ustedes hoy lo mismo. Voy a decir sólo un par de cosas sobre el asunto que nos convoca.Quiero primero darle las gracias a la Cárdenas por la oportunidad de prologar su libro, sobretodo, por su poesía. Completamente.Segundo, quiero referirme un poco al libro que ustedes leerán esta noche.La Boca del lobo es un cuestionamiento, un espacio frente al cual esta mujer de rojo se enfrenta y debe decidir entre triturarse o no sentir nada. Obviamente todos conocemos el final de la masacre. Emocionalmente, toda la naturaleza es de sangre. 
Lean este libro con la sensación de colmillo.Sin ir más lejos a la poeta la conocí en el Metro. En el subsuelo. Y en ese bosque no huyó, se quedó ahí y ahora Mira dónde estamos, Cárdenas. Tú cerrando este ciclo de caperuzas mágicas que no le temen a ningún monstruo. Y yo, felicitándote por este hermoso libro-objeto, y dándote las gracias en público por esta amistad profunda.
Ojalá que a los sesenta, encontremos arriendo al interior de una buena bala".

EN LA BOCA DEL LOBO: UNA BREVE RESEÑA
Felipe Oviedo escribió: 
"El primer poema de este libro está en la portada. En la boca del lobo" es un sitio abismal donde la vida debe decidir entre seguir tejiendo su manto de dudas o rendirse en los colmillos de este hocico anacrónico que mastica hastiado.Todo es caos y desamor en este lado del río, le grita entonces el pasado al presente, mientras van apareciendo los susurros que tratan de matar otros nombres, la decepción siempre certera y los amantes desconcertados ante un corazón que busca la ventana exacta para echarse a volar.La boca del lobo es al fin, un puente por donde el cuerpo, el alma y el sexo, van de la mano disfrazados (y a veces ocultos) bajo su capucha roja."Pronuncio tu nombre en la espesura / mientras la luna está perdida / y nosotros estamos en otra parte / pensando que lo que tenemos es lo que merecemos / cuando la verdad / no es ni la ínfima parte de lo que debiéramos esperar", sentencia el poema que le da nombre al libro, como si la voz que piensa se hubiese distanciado tanto de la voz que habla, que aveces, la autora no sabe si es su lengua la que acaricia, o si es la de este lobo omnipresente que en cada poema la mastica y la tritura para recordarle que sigue viva.Este primer poemario de Cárdenas es un descubrimiento. Un viaje sin estaciones. Un ejercicio silencioso de crecimiento, pero también un grito de desprendimiento. Es un trozo de vida. Algo que tenía que suceder. Como sucede el dolor y eso que se siente cuando el dolor pasa.".

EN LA BOCA DEL LOBO, de Elizabeth Cárdenas.
Editorial Calafate Cartonera, 2013.

Comentarios

Calafate Cartonera ha dicho que…
Eso de "El primer poema está en la portada", sencillamente, nos cuativó. Sin desmerecer el resto, claro!

Saludos.
arjex ha dicho que…
Estuvo muy entretenido y bello todo...además de la exquisiteces...nada más que agregar...salvo la bella calidad del texto y la factura del libro. Se nota el cariño.

Un abrazo.
Mauricio Sepúlveda ha dicho que…
Eli, tal vez no me recuerde ¿pero quién recuerda la brisa de hace unos años?
Dejo mis parabienes para este su libro de bocas y hocicos, que buscaré para devorar. Aprovecho para enviar saludos a Amanda y Elisa, mientras comienzo a sentir la brisa de Quilicura y esos años de pausado caminar...

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