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Mostrando entradas de marzo, 2010

sin título

Creo que me he despertado en otro mundo
Los que pasaron al otro lado rondan la playa
y rondan los que quedaron en busca de un alma
hallamos peces
y niños que suben los cerros
y la geometría de los caracolitos
en el zinc
en el patio nuevo
en el nuevo zurco del río

Los restos de casas son restos de hogares
que apagó el agua
un pedazo de baldosa
una taza
una almohada

el bosque contiene llamadas urgentes
que no alcanzamos a contestar.

Me dijeron que estaban regalando comida

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Ella está sentada en la cuneta. Sus ojos miran a su alrededor rápidamente, algo le clava profundamente, pues su cara muestra dolor. El gentío corre de un extremo a otro. A su lado una mujer mayor se lleva las manos a la cara y solloza. Tampoco da crédito sus ojos.

–¡Los pacos! –grita un hombre– y sale con un saco de bolsas de azúcar. Los otros, en la bodega, tiran cajas hacia afuera, hacia la turba que balbucea palabras en un idioma ajeno.

–¡Pasa la tele, apúrate! –grita un hombre abriendo los brazos. De la cortina forzada, emerge una lavadora.

–¡Ayúdame con el otro lado! –apremia a su compañero para llevarse un 30 pulgadas.

Ella abraza a su hijo asustado y lo acaricia.
–Tranquilo Andrés, tranquilo.

La micro de pacos se acercan a la escena a toda velocidad. Los hombres y mujeres, como hormigas borbotean desde las cortinas de las bodegas saqueadas. Algunos huyen con sacos y cajas, algunas mujeres saltan saludando a las cámaras que no pierden un segundo de este suceso. El periodista le dice a…
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Nuestros amigos de Revista LA MANCHA (desde Quilicura), prepararon un número especial: UNO. Será la edición a.e., after earthquake - después del terremoto, pero con una EDICION DE LUJO.

Tienen todo listo para el evento a realizarse este sábado 13 de marzo desde las 19hrs, en el Centro Cultural de Quilicura **totalmente antisísmico**.


¡No hay falla estructural que detenga a la Mancha!

El Puñal estará en Quilicura para apoyarlos

Estoy temblando

Ha pasado ya una semana desde el terremoto. Las primeras 48 horas fueron ocupadas en ubicar a los seres queridos, luego empezaron a llegar noticias de las cadenas de amigos, de familiares, de gente conocida. Viajé a Quilicura a ver a mi Madre, que no tenía teléfono y me encontré con las autopistas caídas, las gentes durmiendo en las canchas de fútbol de la panamericana, el temor, la búsquda del agua y del pan. Hallé también a los que cobraban lo incobrable por el pan, por el agua. Los que justificaban el robo con la necesidad. Ha sido intenso sí. Y eso que esta ciudad soportó el golpe menos fuerte que otras. Desde mi ventana aun se siente el lamento que viene desde el sur...

Al principio quería escuchar todas las noticias por la radio, luego miraba las de la tele. Antes nunca veía tele, pero ahora quería saber qué pasaba. Cuando llegué a mi límite, después de ver tanta cosa fea -y no me refiero a los destrozos-, apagué la radio y la tele y salí. Medité, canté, me junté con amigos queri…