martes 24 de enero de 2012

Un inglés en San Francisco


"Soy el mismo de siempre, se dijo. El estómago apretado le hacía despreciar su soledad. Pensó en golpear la puerta de la habitación del lado, dónde otro contador estaría quizás en la misma situación."


Una ciudad distante es el lugar perfecto para comenzar a ser quien crees que eres.
Al menos eso pensaba él caminando por las calles de la intensa ciudad de San Francisco.
Dejar Londres para llegar a esta ciudad llena de colores, llena de turistas, de Munis que suben y bajan los cerros, llevando consigo a románticos cuesta arriba y cuesta abajo.
Entonces, cómo es que estando en la mejor ciudad del mundo, se encuentra comprando regalos ñoños para su madre. Saca los dólares de su billetera y paga las monedas de madera. "Vale por un abrazo", "vale por una historia", "vale por un beso".
Volvió al hotel. Se sentó en la punta de la cama perfectamente hecha. La ventana se abría a la ciudad y una brisa fría de primavera atraía el ruido de los autos, de la música escapada de algún bar, de las conversaciones divertidas de la calle.
Abrió el frigobar. Las minibotellas no sabían a nada al tacto. Las bolsas con comida sellada compradas en el mercado chino, tampoco sabían a nada al mirarlas.
Soy el mismo de siempre, se dijo. El estómago apretado le hacía despreciar su soledad. Pensó en golpear la puerta de la habitación del lado, dónde otro contador estaría quizás en la misma situación.
Miró otra vez por la ventana. Las luces, la gente en las calles, las mujeres vestidas de año nuevo. Respiró hondo, tomó su chaqueta y salió de la habitación.
Una vez en la calle vio que estaba comenzando a llover. Cruzó al mercado aún abierto a esa hora y por unos centavos consiguió un paraguas. Se cubrió con él y más seguro de si mismo comenzó a caminar por la ciudad sumergida en la noche, con sus faroles encendidos.


Una ciudad distante es el lugar perfecto para comenzar de cero.
Al menos eso pensaba ella caminando por las calles de la milagrosa ciudad de San Francisco.
Nada más perfecto que estar aquí, sin esperar estar aquí, trepando los Munis cuesta arriba y cuesta abajo. 
Los grupos de italianos se toman los troles y munis gritando en cada bajada. El resto camina por las calles de regreso del trabajo o volviendo de sus compras en maicys o gap. Es una primavera dulce, aunque el frío del invierno no se ha retirado, pero las ciudades porteñas son así. Nada más parecido a Valparaíso que ésto.

El camino que sigue por la playa frente a Alcatraz cada día tiene algo distinto. Los surfistas, los transeúntes, los ciclistas, los corredores. A lo lejos el golden gate es golpeado suavemente por el sol y la bruma. Sobre los cerros las gentes se quedan en silencio vibrando en el instante preciso que el sol toca los cerros. continuará...

domingo 22 de enero de 2012

Sexo Gratis


"Después de un año de privaciones, es lo que debiera hacer, en vez de estar jugando al tira y afloja con hombres a quienes no les importo."


Un viejo obsceno tocó la bocina de su auto y me mostró su lengua serpentina, mustia, mientras viraba a la izquierda en la esquina.

Mi ropa ajustada, mi sudor, mi trote quizás, le hizo sentirse deseoso y aprovechó su oportunidad, como todo hombre aprovecharía su oportunidad una vez que está arriba de un taxi con una mujer.

Talvez yo haría lo mismo si me encontrara al coreano ese que se sube al ascensor casi todos los días, de regreso de un buen trote nocturno. Quizás diría algo, quizás haría un gesto técnico que me abriera las puertas de un cielo oriental. Después de un año de privaciones, es lo que debiera hacer, en vez de estar jugando al tira y afloja con hombres a los que no les importo.

Es verdad que salgo a correr para olvidarme de estar deseosa también. Pero cuando me detuve ante el semáforo, seguía viendo su rostro y esa risa que enmarcaba su cara, disfrutando el momento del escape. No pude negarme, no pude decirle que no me importaba su ofrecimiento. Tan sólo pensé que aún me queda un poco de dignidad y cuando comencé a correr miré al que pasó por mi lado con audífono y le grité "Gracias, pero de verdad soy un poco exigente". fin

viernes 23 de diciembre de 2011

Una aproximación















Sobre qué hemos construído nuestra vida

Sobre las montañas que tiemblan
sobre el mar que tiembla

De la hierba del camino hemos comido 
con las piedras que dejamos en agua
para la mañana.

Es duro a veces
Y me gusta.

martes 6 de diciembre de 2011

Running with flames


Running with flames


Salgo a correr de noche. Cuando las luces de los semáforos reaparecen y los autos y las bicis y las personas sólo denotan su presencia con destellos, parpadeos y el sonido del trote en la gravilla.
A veces miro el suelo y las sombras, otras los jardines perfectos y otras miro fugazmente a aquellos que parecen ser tú.
Salgo a correr de noche y el verano se apacigua bajo la luna nueva y los luceros. La gente sale con sus perros que corren también como locos. Arrastran a sus dueños sacándoles chispas de los talones. Esos perros muestran sus dientes cuando sienten mis pasos. Los otros, los callejeros mueven la cola y me siguen unos metros para luego perderme de vista.
Salgo a correr de noche, contando los minutos. Los minutos de silencio que me has dejado, y que pesan más y más cada noche.
Espero en un semáforo que nunca cambia, que deja pasar los ciclistas y las viejas que vienen de vuelta del trabajo. Yo espero, sí yo espero. Corro despacio para apaciguar mis ganas, las ganas de correr bien lejos. Lejos de tu nombre, de tu historia, de tu presencia, del temblor ese que me gusta.
Corro de noche por las esquinas donde un hombre hace malabares. De sus manos brotan llamas, que van y vuelven, van y vuelven. Corro sigilosa a su lado y las llamas me siguen y hacen temblar mi sombra.
Esto del amor es una carrera, es vértigo, es jugar con fuego.

jueves 17 de noviembre de 2011

Flow


Escucha
La vida temblorosa en tus pupilas
se desliza perfecta a lo largo de tus manos
de lo que escribes y tocas

Mis ojos tiemblan
en las montañas, en la oscuridad radiante
de las montañas
que son mi paisaje de ida y vuelta

Tu nombre significa la casa nuestra
el pan de cada día
la protección
el abrazo certero

Los ríos nos abrazan en el valle
y nos dan de beber esperanza
que es tan frágil
pero tan cierta.

sábado 15 de octubre de 2011

Pronto ** Chusca de Siete Suelas iv **






















Ilustración Salto al vacío, Tarot de Osho www.osho.org.

jueves 29 de septiembre de 2011

No. Deja la luz apagada.
La noche se ve más clara desde la penumbra.
Donde las sombras de nuestros árboles 
son tigres sobre los muros.


Los destellos de los faroles 
entran por las ventanas desnudas
rebotando sobre el instrumento
que vibra notas inaudibles a la velocidad
de la luz.


La luz.
Que se duerme en el cielo
y que la ciudad se niega a soltar.




sábado 13 de agosto de 2011

Ya es

Un año un año
Le pondré el nombre que quiera
un año
y se me aparecen los ciruelos
los brotes las preguntas
las respuestas
lo que da sentido y lo que me quita
la fe.

Un año, uno, uno,
las partidas y las muertes
un año
el tiempo en que decidí dar un paso
y muchos
en un año

Qué sería de nosotros
sin nosotros
qué sería de nosotros sin el resto
de estos años
Amor, los años, el año,
un año.

La primavera me encuentra
cuando la busco
y le canto.

lunes 1 de agosto de 2011

Por dónde empiezo

¿Por dónde debiera empezar cuando uno está en un principio?
Por el final de la vida última
por la última obsesión
por el último deseo.

Quizás debiera empezar por tocarte
y dejar que el resto suceda
con el impulso y la desesperación
del que está atado.

viernes 17 de junio de 2011

Los ojos que te miran

Qué importan las noticias que me vendes en la mañana
que me regalas con la bencina
y el humo de la micro que pisa transeúntes.
Qué importa no saber si el volcán estalla
si la nube nos cubre
o si la plata sigue corriendo de un bolsillo al otro
del dueño del mundo

La tele no sabe de la vieja que empuja un carro
con la boca abierta de cansancio
y la vieja es bella.
No sabe del argentino que conoce el nombre de los perros
en el barrio pirulo
No sabe de mi viejo que trabaja en el cementerio
y que medita con el silencio de muerte

Intentan venderme una ciudad negra

Pero yo me duermo con la visión encantada
de los que trepan la micro 
de los que pagan el pan
de los que trabajan como esclavos
y que en cualquier momento del día 
se sueltan las trenzas

El refugio del amor está en una plaza y una banca
bañada de garúa

El amor mira con sus ojos los ojos que le miran

Yo soy el viento que les besa.