viernes, 26 de agosto de 2016

Me siento frente a mi texto y me pongo a pensar


En seis meses suceden muchas cosas. Suceden. Buenas, malas, o como sean, una está enfrentada a las cosas sin darles un juicio de valor.
Aquí me encuentro frente al texto que escribí hace un año atrás. Se suponía que era una historia de amor, pero una melancólica historia que empieza, termina y rompe algo mío; una estructura.
Escribí "Esa persona que llora en las vitrinas" pensando en escribir un diario. Cada día algo de la poesía en medio de una relación. Originalmente se llamaba "40", como una reflexión y un cambio de folio y mirar para atrás y pensar "Mira, hemos aprendido algo querida yo".
Luego, cuando fue tomando forma y cobrando personalidad. Pasó incluso por la no-lectura de ciertos amigos que finalmente no me dieron  o no se atrevieron a darme una opinión. Porque hay que sentarse para leer algo y darle tiempo, no solamente pensar en cómo lo haría una.
Bueno, aquí yo estoy ahora después de estos meses de "Escritura y Temblor", temblando ante mi texto, revisando sus motivos, haciendo deconstrucción... vuelvo a él para dejarlo hablar y escucharlo.
Me siento frente a mi texto. Me siento. Siento mi texto.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Piececitos de niña: crónica de una performance de Cecilia Vicuña

El premio nacional de literatura está desprestigiado desde que Gabriela Mistral mismo no recibió el premio hasta tiempo después de haber recibido el Nobel de Literatura.

Quería refererirme a varias cosas que han sucedido en estos días: El premio nacional de literatura y la presencia en Chile de Cecilia Vicuña.

Escribo este texto desde el desapego. Un fenómeno extraño de desapego de no tenerte y no buscar tenerte. Es quizás porque estoy bajo observación de mi misma: quiero saber a dónde voy a llegar si sigo esta ruta.

Cecilia Vicuña en la sala museo Gabriela Mistral de la U de Chile 23-Agosto-2016
Comienzo con Cecilia Vicuña, quien está radicada en New York, y por estos días está en Chile y ha participado en una serie de eventos, partiendo con el elitista eXcentrico de Hemispherica; y ayer en la Casa Central de la Universidad de Chile, en donde presentó una performance llamada "Patipelaos". No es que fueran las únicas actividades, pero he tenido mi atención en ellas.

Partamos desde el pasado personal: el profesor Angel, profesor de taller literario en la escuela básica me decía "mi Gabriela". Yo sentía en ese momento de mi infancia solitaria que era lo peor ser comparada con la cursilería de Gabriela Mistral. Al menos esa era mi apreciación infantil en base a lo que me enseñaban de ella, lo que se mostraba en la dictadura. Afortunadamente, esa visión se actualizó cuando fui adulta y tuve acceso a sus libros, y a lecturas de su poesía de maestros menos convencionales (como Pablo Marchant, por ejemplo).

La performance de Cecilia Vicuña se llamaba Patipelaos, haciendo referencia a esos que llegaron a ver a Gabriela Mistral, o al menos  a sus embalsamados restos, que fueron velados por tres días en la casa central de la Universidad de Chile. Gabriela, como esta madre perfecta poeta del pueblo de Chile, que vivió fuera de Chile y que representaba a Chile en el extrajero, era una joya del Pueblo de Chile, pero una poeta madre censurada, velada para nosotros niños patipelados que crecimos a la sombra de su árbol poético. La madre de todos, visitada por todos, de la misma manera fue velado Pedro Lemebel, velorios populares de un Chile que fuera de la academia hace suya la poesía.

Cecilia Vicuña, acompañada de sus hebras de lana -esta vez azules-,  se paró en la entrada de la Chile, para recordar al Chile patipelado de la Gabriela. Yo estaba ahí esperando y me preguntó quien era. Le dije que venía a presenciar la performance, y me preguntó si acaso quería ser voluntaria. Entonces, me "mandó" a mí y a una mujer amiga suya que fueramos "pilares" cerca del bandejón de la Alameda. Ella sería la punta de triángulo en la entrada de la casa central; y enredó los hilos entre los postes-personas que éramos nosotras, las estatuas, y los otros que que se habían reunido allí o que circulaban a eso de las 5 de la tarde por la vereda. Hacía frío, y yo tenía las manos frías (y azules de frío?) enredadas con la lana azul que me entregó. Yo estaba allí para verla, por primera vez en persona, y terminé enredada. Sentí -sin exagerar- que estaba en una especie de constelación familiar, un acto chamánico. Cecilia Vicuña luce como una chamana.

Piececitos de niños azulosos de frío, en la performance "Patipelados"
Esto no lo ví de cerca, pero después de un rato se sacó los zapatos y algunos de los voluntarios también lo hicieron, y pintó de azul manos y pies. No sé qué dijo o cantó; yo estaba lejos. Pero luego de una hora de ver a las gentes pasar por abajo del triángulo-enredo de hilos, pasar por el lado, enredarse, reclamar, o casi ahorcarse o engancharse o preguntar qué pasaba, la multitud que acompañaba a Cecilia, entró tras ella. Los que iban de pies y manos pintadas, cargaban un vellón azul de lana como si fuera un cuerpo, el cuerpo de Gabriela Mistral.

La Joyita Cartonera participando en la performance.
Se dirigían descalzos a la sala museo para la poeta Nobel de Literatura, caminando por los cartones dispuestos sobre la baldosa aun más fría que la casa central. Entré junto a la multitud trás esa procesión. Cecilia iba cantando, pero su voz y su canto eran como un lamento. Dentro de la sala, a la que dejaron entrar solo 40 personas, Cecilia se sentó en suelo junto a los piececitos azules de frío que la acompañaban, y se puso calcetines. Mientras más cerca del piso helado, del frío de la muerte, más calor se siente, dijo. Luego se dirigió a un escritorio y se sentó frente a él. Allí sacó un cuaderno, cuya tapa era una foto de Gabriela con un cigarro en la boca. Entonces, comenzó su lectura, su canto, su discurso, que parecía una conversación de niños escondidos, o la voz de una fantasma que la poseyó. Cantó y recitó y habló.

No sabría decir bien, que parte de todo su discurso estaba escrito y que parte estaba improvisado (excepto un par de frase sobre la hora). Pero creo que su discurso/mantra/canto/lectura tocó los siguientes temas:

  • Chile era otro país antes de la dictadura.
  • hubo una transformación de la conciencia social, hacia una conciencia individual pero mejor dicho una individualidad.
  • Cuando era adolescente, así como yo me retorcía por el "mi Gabriela" de mi profesor; Cecilia Vicuña y sus compañeras se reían de esa poesía porque la consdieraban cursi.
  • Cuando Cecilia fue obligada en el colegio a aprender de memoria Los Sonetos de la Muerte de GM, algo físico le sucedió, sintió que algo frío le subía de los pies a la cabeza, como si fuera la muerte misma que hablara a través de la poesía de GM. Era la muerte misma hablando a través de GM. Fue cuando cambió su opinión sobre ella, para siempre.
  • La Casa Central era/fue como una tumba fría.
  • La voz de GM, su poesía, era algo que estaba truncado/censurado/callado, enterrado en esa tumba fría
  • La voz de Malú Urriola, Elvira Hernández, Soledad Fariña, es la poesía que está hablando con las palabras robadas. Es la poesía que está hablando la verdad hoy en Chile.
  • Algo está sucediendo en Chile, un despertar. ¿Es acaso la rabia aguantada por tanto tiempo la que saca a las personas a las calles?
Deje su mensaje acá - en la sala museo de la casa central de la U de Chile.


Estoy escribiendo ésto y me tiemblan el ojo izquierdo. Carmen Berenguer no ganó el premio nacional, ni tampoco Elvira Hernández. Fue ganado por el señor Manuel Silva Acevedo. Según los presentes el día de ayer en la CC de la Chile, es un buen poeta que escribió una obra hace treinta años. Yo en particular no he tenido la suerte de leerlo, es mi punto ciego eso de fanatizarme por mis referentes que surgieron durante mi infancia y adolescencia. Según el consejo que seleccionó a Silva Acevedo, fue nombrado debido a su "presencia poética clave en nuestra literatura, desde su profético y multivalente poema Lobos y ovejas (1972)". Yo no sé nada. Sin embargo, veo la presencia de las mujeres como las que he nombrado en este texto y me parece que valdría también la justificación para ellas. Igualmente, no deja de parecerme que estos señores están desfazados por lo menos unos treinta años en el asunto del aporte y presencia... Quizás todos debieran ganarse los premios, a lo mejor todos ahora debieran estar siendo reconocidos cada año.

Alguien decía por ahí que no era asunto del Ministerio de Educación entregar un premio como éste. Alguien dice que se trata de leer los libros o que son libros que se escribieron en 1972. Yo quisiera precisar que ni siquiera se trata de libros, sino de la poesía misma. Yo quisiera precisar que este tipo de premios no le sirven mucho a nadie, exceptuando por el premio que alcanza a los casi 20 millones de pesos y al casi millón de pesos mensual como pensión vitalicia. El objeto es galardonar a los chilenos que aportan en la cultura, pero lo que veo diariamente son héroes y heroínas que van al trabajo, escriben, miran, opinan, sin temor, y nunca han recibido reconocimientos. Esto es la normalidad. Luego este apetitoso premio, es otorgado, levantando polvo. El premio nacional de literatura está desprestigiado desde que Gabriela Mistral mismo no recibió su premio hasta tiempo después de haber recibido el Nobel. ¿De qué me están hablando? Se están robando la plata los políticos, los viejos están recibiendo pensiones miserables, Codelco se dice "no tiene un puto peso", y nosotros nos sacamos la ropa de rabia, las pisoteamos en el suelo, como los entrenadores de Mongolia en los JJ.OO. 2016 de Brasil. Mientras esperamos que este sistema se alinee con la realidad chilena, con la realidad de las escuelas, con la realidad de la educación en Chile, con la realidad de los adultos mayores, con la realidad de la poesía en Chile.

Chile país de poetas, y se jactan de ello.

Afiche del documental de Morín Ortíz y Victoria Ramírez


Bueno, luego cerca de las 8 se realizó en la  misma casa central, en la sala Sazié (dedicada a cine), la avant première del documental "Todos los ríos dan a la mar" dirigido por Morín Ortíz y Victoria Ramírez. Una tesis de periodismo que terminó siendo un documental de 15 minutos, que habla de Cecilia Vicuña, su poesía y su conexión con el río Mapocho. El documental quedó bien hecho y la música (minimalista) fue realizada por Nicolás Sandoval, quien es compañero en el taller de Escritura y Género de Carmen Berenguer (iniciado en Julio 2016). Es un documental bello. Mapocho significa río que se esconde en la tierra, como muchas cosas en Chile. Es una de las cosas que dice Cecilia en el documental. Es sencillo y no es pretencioso. La vinculación de las periodistas y directoras con la poeta, ha sido aún más interesante, debido a la sencillez y acercamiento (y exigencia) de Cecilia Vicuña. Que, como varias de nuestras referentes en poesía, tienen la modestia de los poetas con trayectoria: una puede acercarse y hablar con ellas, aunque sea de las cosas personales, aunque sea de vino o hierbas o de la vida. Este documental será exhibido el 3-Septiembre en el festival Poesía y Música que se realizará en el Centro Cultural de España, en Santiago. Vale la pena aparecerse por ahí, ya que seguramente Cecilia estará también presente.

Creo que he tocado más puntos de los que quería en el principio, pero me quedo solamente con dos imágenes: la imagen del entrenador mongol que se desnuda enrabiado después que su representante perdiera un punto por burlarse del contrincante. Espíritu olímpico, dicen. La segunda imagen es la imagen tuya que aún no me borro de la mente porque es tan pero tan real y -por lo mismo- espectacular que prefiero repetirla en mi mente antes que describirla en  mis textos. FIN.





Fotos de Eli Cárdenas, menos flyer del documental de Morin Ortíz y Victoria Ramírez.

lunes, 22 de agosto de 2016

C o r e

La palabra verdad debe existir
de alguna forma, Mami
ya sea en el nacimiento
o en en el cajón que entra
en la tierra
y es tan breve su momentum
pero tan certero como los golpes de
oreja que dimos a los enfermos
de hambre 
que ni las brujas me hacen olvidar
el incendio ni la polvareda
ni las aguas que se vinieron
encima después de invocarla
la verdad es la luz que me ciega
luego de quitarme la venda
de mis ojos que sangran como
heridas de muerte
en mucha luz, Mami
y viene desde tan lejos en lo profundo
del pecho brota
como las semillas
que en el zurco del pecho

viernes, 19 de agosto de 2016

flujo de conciencia 1

ahi estaba yo mirando en los museos largas filas de seres que iban de costado como los egipcios cargando rocas
estaba escribiendo ideas simples sobre tu poesía que luego se parecían a las formulas matemáticas que giran creando cuerpos sólidos
estaba ahí tirando de tu pelo mientras me pelaba los pies en la alfombra
luego solo desaparecí, porque hay que partir de nuevo
como E Eme con los poemas como Pe Eme con las fotos y las guardias de la ciudad
como Sufjan cantando canciones que oigo una y otra vez porque esa soy yo: una historia interminable.

El Placer con los otros: lecturas, encuentros, presentaciones de Agosto

Esta semana que termina estuve trabajando en algunas cosas importantes, que merecen la pena ser marcadas en el blog cyberespacial, de este poema de vida. La vida misma es un poema.

Presentando Suspiro:Vómito:Muerte de Roxana Palma 

La joven poeta Roxana Palma Santibañez, a quien conocí el año pasado en el mítico taller de Moda y Pueblo (dirigido por el poeta Diego Ramírez), me pidió que la acompañara en la presentación de su primer libro llamado "Suspiro | Vómito | Muerte" (con la editorial Polla Literaria). Por eso comencé a principios de Agosto a escribir algo que estuviera a la altura de su solicitud; algunas ideas que se me aparecieron luego de leer su poemario, llevad un poco en este viaje de Escritura y Género que comenzamos en Julio con la mítica poeta y candidata al Premio Nacional de Literatura, Carmen Berenguer.

Digo que se me aparecieron, porque en realidad una puede leer poesía y sin esperarlo algo sucede y se ordenan las imágenes en la cabeza -como diría Raúl Ruiz- y también una transfiere mucho de lo de una en la lectura de los otros como una transferencia -como diría el sicoanálisis- y también porque sin querer hay ideas que una empieza a revisar que la poesía chilena está llena de imágenes sagradas que una va desacralizando o violando -rompiendo así la tradición y respeto- porque no hay por qué aceptarlas de manera virginal o pías, sin antes haberlas tomado y haberlas poseído o poesido.

Una nunca de termina de escribir los libros, y hay que liberarlos para que se vuelvan salvajes allí fuera, donde los otros. Como un ejercicio de liberación digo, luego una volverá a la lectura de ellos y te verás y aprenderás de la sabiduría (o no) que te da el tiempo, y le meterás (o no) mano para dejarlos de manera distintas más cercana a la idea que una tuvo en un principio. Porque eso es lo que una puede hacer por la poesía: tratar de escribirla casi parecida a lo que una percibió en un momento. Es así entonces como el primero libro de Roxana Palma, devela una voz que emerge así como una posesión y que será lo que espero encontrar en las próximas lecturas. No es solo importante hablar de temas importantes -y en este caso me refiero al activismo lésbico que públicamente milita la poeta- sino que además hay que escribirlo bien.

Esta noche traté de decir eso ante un lugar lleno de gente que la organización VISIBLES congregó, y los amigos y amigas de la poeta, y yo y lo que pude hacer, con la chapa de La Joyita Cartonera. Es la primera vez que escribo algo así públicamente y lo quise escribir también púbicamente. Que no quede duda desde donde nace la creación.

Centro de Operaciones Ñuñoa de LJ


La segunda cosa destacable es que tenemos un taller -TALLER- donde estaremos trabajando algunos meses con La Joyita Cartonera. Contar con la presencia existencia de un lugar donde trabajar es un hecho próspero. A veces una puede trabajar en el mundo como gitana, pero cada cierto tiempo viene ese deseo material del lugar donde caerse muerta -por decirlo de una manera- para crear con libertad. Un lugar que no sea la misma casa hogar habitación departamento de una. Y es que así una se obliga a estar trabajando todo el tiempo, y además se ordenan los tiempos. Por esto, desde esta semana estoy trabajando en el Centro de Operaciones de Ñuñoa (COÑU) con La Joyita Cartonera. Estamos organizando la agenda tiempo porque el segundo semestre nos toma con la producción para "Santiago Waria & Santiago Rabia" de Elvira Hernández y de "La Ciudad" de Gonzalo Millán; entre otros trabajos que tenemos agendados. Es bueno esto. Idear en la tierra con una ventana que da a un árbol -o en lo posible hacia una imagen viviente ya sea ser humano o de la naturaleza- que nos permita trabajar y apreciar las formas y colores (o no).

Ya, sé que soy un poco imprecisa. Pero ya postearé el texto que presenté hoy y que podría bien servir de epílogo o reseña o contexto para un trabajo iniciático amoroso.

Acuarelas de Cinabrio

Otro interesante encuentro son las conversación con Mario Alonso Jerez, el artesano de los papeles Cinabrio. Gran estudioso del patrimonio que ha participado en investigaciones desde su alma mater que es el Instituto Nacional, hasta convertirse en un estudioso potente autogestado y autodidacta. Gran admirador de la arquitectura y el arte, que durante estos días está experimentando con la producción de acuarelas propias, respetando por esencia la generación natural de colores y la apreciación de ellos. Es lo que lo caracteriza, sus colores. Es por eso que La Joyita Cartonera ha estado trabajando con sus papeles. Da gusto. Ojo con esto que está haciendo. La muestra patrimonial en el museo de la Recoleta Domínica (en avenida Recoleta) está abierta hasta Septiembre 2016; y en ella se pueden apreciar encuadernaciones antiquísimas que utilizan papeles hechos a mano, que datan de siglos. Hermoso.

Soy Feliz.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Escapados

allí estaban todos ellos
con sus nombres en las oficinas
con sus nombres en las estampas
en los santitos de los lectores del mundo
alli están ellos con sus escrituras burguesas
aunque actúan como todos
como marginales
pero no pueden huir de lo que les ha hecho la industria
tan solo pueden reunirse
rejuntarse
recubrirse con la sombra de los que están a punto de morir
quizás después de ello les salgan los colmillos
y despedacen los cuerpos inermes desalmados
trataran de comerse la poesía
atragantándose como albatroces en los muelles
como muertos de hambre de siglos
por mientras
como caminan por la calle cantando sus salmos
y tocando sus bandolinas y banyos invisibles
sin música que salga de ellos más que para sus oidos.
Nosotros yo
nos quedamos y huimos
con nuestras guitarras y armonios
a los lugares oscuros vacíos casi
pero que estallan con los dioses persas
que tocan sus guitarras y cantan sus honestos quejidos.

martes, 9 de agosto de 2016

niños perdidos

así ibamos nosotros
los niños perdidos sin ningún peter, ningún pirata
ni vuelo ni relojes ni alarmas de cocodrilos
nos emborrachábamos en los juegos,
hasta bajarnos de la rueda tambaleando
mareados del nervio
en nuestro parque abierto
donde plantamos nuestras banderas
cuando ningún otro se aparecía por las rejas

Allí estábamos nosotros
nadie nos veía
caminabamos por la calle
con nuestras canastas
y nuestro recreo de galletas y resbalines
por algunas horas nos íbamos
libres de destino de trauma
de herencias y sombras
que nos hacían la cama

Nunca querríamos una familia
seríamos perdidos para siempre
comeríamos algo mejor en nuestra
mejor hora
y correríamos con los quiltros
que se ríen si les tirámos
una pelota.

Así era
teníamos las marcas de los zancudos
en las canillas
y también esas marcas
de las manos que querían (de)formarnos
hacernos menos locos
como una milicia en la dictadura.

Viene septiembre
con el viento y los volantines
si tenías suerte tenías ropa nueva
esa que nos hacía populares por un rato
hasta que María Joaquina
viniera con su reloj Swatch a
cagarnos de onda
ella
la comerciante
esa que nunca pareció ensuciarse la ropa.


Tengo fiebre alta
la garganta hinchada
no puedo tragar ni agua ni pan
solo trago saliva
el silencio el vacío
el bullicio
que no deja de circular ni crujir

martes, 2 de agosto de 2016

ventana abierta

Yo te vi: Mi fantasma mi foto la foto de mi madre
repito la escena
la palabra no dicha
pegada en las paredes de mi cuerpo
soy el poema
te dejaré la ventana abierta
te dejaré la ventana abierta de mi cuerpo


miércoles, 27 de julio de 2016

Gris


Altocúmulos
la ciudad despierta cada día como si nada

Yo no sé  no recuerdo:
estoy juntando cartón para coser unas papas
aunque el frío cuese más que el fuego

Mi Mami dice que no llore
que ya encontraré a alguien que quiera lo que soy
que no quiero eso, y golpeo la mesa
¿No recuerdas ese patio tremendo
y los niños abrazados por las moras?

esto no es LaPolar
 así que déjeme donde me encontró
y cierre la puerta por fuera
no se dé vuelta a mirar ni la sal ni las llamas.

la mercadería se acabó hace rato
el diablo y los congresistas se la llevaron toda
siguen viniendo de ignorantes
y tiran monedas por si dejo que metan sus dedos
en mi boca.

me he visto en esa
   pero era un moreno de pelo largo
que no hablaba mi idioma.

La historia y los edificios de los ministerios
pesan como condenados
los que guardan silencio se mueren
en esta vitrina negra de silencio selectivo
lo demás es paja molida que no me trago.

Tengo miedo a veces
Con estas nubes no dan ganas ni de mirar el espejo
soy la única torre que resiste la pasta gentrífica
pago los pasajes dos veces y no voy a ninguna parte.


este baile bonito me distrae
¿como no querer destruirse con suavidad?
pero no voy a venderte nada
solo quiero que me saquen de mi canasta familiar

no quiero una Vieja que me cante
sus piececitos de niña me dan rabia
como los míos.
me duelen como me dolió perder la artesa
     tuve que salir mojada caminando sangrando
dejaron de verme los pediatras
que me hacían sacarme mis calzoncitos surcidos

Yo era la artesa bailando con The Doors.

lunes, 25 de julio de 2016

Váyase tú

Eli, váyate -me digo-. Sola, y así es como debe ser tomado el tiempo | el viento
El mar no se escapa de las mujeres, Eli
Digas sí, digas no, da lo mismo lo que digas
basta de hacer las camas y de cortar los pulgares con gillettes
Váyate.    Sálvate.
Pero bórrate sola los cuadernos rayados.