miércoles, 11 de enero de 2017

Otra voz


Recuerdo el silencio sin colores
un lugar un hueco en el espacio
incómoda línea de tiempo
blanco, negro, pálidos tonos intermedios
madera que está a punto de ser piedra.

Un mantra de miedo ocupa el vacío
sucedía como el bote de la pelota
en las seis paredes
No debiera estar aquí
Aquí no debiera estar

No hay afuera ni adentro

El silencio se corta con cuchillo
no toco el suelo
cuelgan mies pies desde la cama
y la almohada es la roca que me hunde
hacia el fondo de la tierra.

No sé qué pensar
es un castigo
¿de qué otro modo si no?

Buena para merecer lo que falta
anotar una lista de quienes me quieren
aprender de memoria sus nombres
como 40 preguntas y respuestas deberes
esconder mi envidia detrás del visillo
tapar el miedo con una gruesa corteza
g r u e s a
escribir cartas para no enviarlas
y recibir cadenas sin estampillas
sin remitente
cadenas que te hacen tener miedo
del vacío.

Tanto tiempo en la clandestinidad
y sentir que no se tiene derecho

Cartas de amor que me dieron rabia
vinieron con te quieros en lapiz mina
y puñales
Tu viniste y tuve miedo
y pedí permiso
como se pide permiso para abrir
los muebles de las casas viejas de tías lejanas
fui torpe
no supe más que ponerme roja.

El deseo 
pudo ser una nave 
estrellada en el muro la nave
pudo ser pareció ser muchas cosas 
no tenía que ver con valentia
ni con fuerza
todavía no sé con qué tiene que ver


domingo, 1 de enero de 2017

High & Dry

You’d kill yourself for recognition 
Kill yourself to never 
Ever stop
High and Dry, Radiohead


detalle "La Ciudad" ilustración para poemario de G. Millán (2016)
Dos mil diecisiete.

El viento que cruza la habitación dice que afuera está caliente la ciudad.
Los beats de los reggaetones de esos que vienen despertando a esta hora,
suben hacia los pisos más altos,
solo el beat, ninguna palabra.

Hay algunas rosas en la mesa, algunos pájaros cantan por la calle.
Sorprendente para ser Santiago Centro.
Es bueno. Hay vida después de todo.

Atentandos de años nuevo.
Atontados de año nuevo por las calles de la ciudad.
La basura después de la gran fiesta en la Alameda.

La ciudad es un arcoiris de razas, de gente pasando la caña
comiendo mariscos que se trafican en bolsas de mallas de feria,
gente lacia por el calor del uno de Enero.

Francisca Linconao, está en huelga de hambre, presa [política]
por su presunta participación en el incendio en donde fallecieron los Luchsinger Mackay.
El diputado Rivas fue condenado a ciento ochenta días de presidio,
    por injurias en contra de Luksic.
La colusión ahora se descubre en los pañales.
Esos no están presos.

Pienso y pienso en la pregunta de qué es lo que quiero.
Y es una trampa: Pedir deseos para luego tener miedo
de que se cumplan.

Te dije adiós bebiendo un mocaccino, justo después de golpear una campana
con un martillo de madera. Eran las dos y diez.
Quedó registrado en un cassette.
Yo temblaba. No tras golpear la campana, sino porque recobraba mi amor.
Fuiste hermético, como siempre.
Yo no esperaba nada. Así que solamente me fui.

Viajar por la ciudad bajo el sol del verano te pone el cuerpo caliente.
Los chilenos nos abrazamos por año nuevo.
Los otros sienten tu temperatura. Yo no la siento,
tan solo me doy una ducha fría para bajar un poco y así
poder abrazar de nuevo. fin


jueves, 15 de diciembre de 2016

Vincularse con La Rabia | palabras en la presentación de Santiago Waria de Elvira Hernández

Elvira Hernández lee Santiago Rabia

Sobre La Joyita Editorial
La Joyita es un colectivo artístico que se formó en 2014. Su actividad creativa se manifiesta principalmente, a través de la actividad editorial, con la publicación de nuevos autores, la lectura y el análisis de nuestros referentes, la producción artesanal de libros a una escala humana, y la publicación de obras en un formato no tradicional.  
Creemos en el libro como un objeto de arte, y pensamos que las obras que ellos contienen, deben tener un valor económico que permita a los lectores acceder a dichos libros. La Joyita se siente representada por el movimiento editorial cartonero, surgido en 2003 en Argentina, por ser un movimiento político y artístico. Básicamente somos cartoneras porque recolectamos el cartón y lo reutilizamos para hacer las tapas de los libros.
Tenemos libertad para vincularnos con otros artistas visuales, poetas, estudiosos de diversas áreas y oficios, académicos, músicos, gestores culturales y amigos, que ayudan a desarrollar nuestros proyectos y a producir y reproducir objetos que transmitan el aura que su autor le ha insuflado. 

La Madre Poesía
Quisiera centrar mi bienvenida con una palabra: vínculo

vincular 
1 tr. Unir o relacionar una persona o cosa con otra:
sus hijos son lo único que los vincula. También prnl.
2 Perpetuar o continuar una cosa. Más c. prnl.
3 Hacer que la suerte o el comportamiento de alguien o algo dependan de los de otra persona o cosa:
mis aspiraciones se vinculan a los resultados de esta campaña.

En mis primeros años de vida, digamos en la escuela básica. Vincularme con otros era un desafío tremendo. Yo no sabía en aquella época que las caricias aprendidas de la madre, podrían ser las primeras pautas para relacionarme con los otros. En aquella época mi madre estaba emocionalmente ausente, así que la niñez fue un sitio de silencio. Y la aproximación a los otros, el gran conflicto, lo resolví escribiendo poesía. Podríamos decir que la poesía fue una madre para mí.
Iban a pasar algunos años antes de que yo pudiera ver comprender sobre éste mi conflicto, y llevar la atención allí y hacer algunas cosas para espantar fantasmas angustias. Tenían que pasar algunos años para comprender mi relación con esta madre que me salva: madre poesía.
Me ha llevado a establecer nexos vínculos virtuosos (la mayoría de las veces) y quiero centrarme en nexos creativos amorosos. Porque he aprendido que cuando trabajo de esa manera es más honesto conmigo y con los otros. Y los proyectos, por más trabajo o responsabilidad que involucren, se vuelven La Diversión.

Elvira y su bandera
Así, en este cauce me conecté con Elvira Hernández, a quien leí por primera vez en su texto La Bandera de Chile. Un texto escandalosamente interesante. Era para mí la primera vez en que un texto me mostraba como soltarse las trenzas y hablar con todas sus letras a través de la poesía.
De acuerdo al filósofo Patricio Marchant (1939-1990), la dictadura nos robó las palabras, y fue a través de la poesía de Elvira Hernández que esa eme de mudez se puede convertir e una eme de marcha, como repite el texto que nos reúne esta tarde. La poesía -eso que nos toma y pasa a través de nosotras- es el canal nexo vínculo que nos permite recuperar una voz, para hablar de aquello que nos hace temblar. 
Es importante que en el contexto, la ciudad sea nuestra, y en ella podamos libremente hablar, generar sentido, vincularnos con otros. Los espacios públicos debieran ser siempre lugares gratuitos y disponibles. Cosa que no se cumple en el 100%: ya sea porque la gente no lo tiene claro o porque se entregan los espacios a manos privadas.
Hoy la Waria, la ciudad, se presenta como escenario para encontramos con la mítica poeta Elvira Hernández, a quien agradezco su enorme sencillez, y que haya tomado el riesgo de trabajar con nosotras con un texto inédito. 

Agradecimientos
Bárbara Fernández, quien prologa este libro, y quien desde Edimburgo - Escocia nos representa en la academia europea, da un valor agregado a nuestras publicaciones. Agradezco su seriedad y constancia, y través de ella, el apoyo de la Universidad de Edimburgo y del Centro de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos, quienes nos apoyan esta tarde con el vino de honor. 
Gracias a los gestores culturales que nos acompañan hoy, y a través de Claudia Pezo, reconocemos la labor de todos quienes trabajan en el Café Literario Parque Bustamante, facilitando nuestra labor.

La poesía me salva
Como decía antes, la poesía me salva, y mantiene la memoria. Una Memoria que está más allá de la historia narrada por los libros, que no es representada por los monumentos, sino que tiene la mirada social, y narra los hechos que viven los habitantes testigos de esta Waria y de esta Rabia, que transitan hacia la democracia en un silencio, en una apatía, que en los últimos años se ha comenzado a romper. Pero básicamente se rompe con el hacer, porque el decir ya no basta, no basta decir que se hace tal o cual cosa, cuando el cuerpo  y las manos se queda quietos. En la Waria de hoy años se rompe el silencio deletreando así: Eme de mudez / Eme marcha. Eme de mudez, eme de marchas.
Gracias. FIN








martes, 13 de diciembre de 2016

Vínculo con La Ciudad | palabras en la presentación de La Ciudad de Gonzalo Millán

Bárbara Fernández (prologadora) y María Inés Zaldívar (pareja de Millán)


La Joyita: un colectivo artístico
La Joyita es un colectivo artístico, que busca inspiración en diversos ámbitos. Se manifiesta principalmente, a través de la actividad editorial, con la publicación de nuevos autores, la lectura y el análisis de nuestros referentes, y la publicación de obras en un formato poco tradicional.  
Hemos aprendido a hacer nuestros libros y desarrollamos el oficio de encuadernación, enseñando a otros dentro y fuera del país, en talleres gratuitos, en círculos de mujeres, en salas de clases, a nuestros amigos y personas que tienen interés por aprender el oficio. 

Los libros: un objeto de arte
Creemos en el libro como un objeto de arte. Creemos que los libros y las obras que ellos contienen, deben tener un valor económico que permita a los lectores acceder a dichos libros. En este sentido, el movimiento editorial cartonero chileno, surgido en 2003 en Argentina nos representa en su política, porque nos da la libertad de experimentar en el formato, en las ideas y en la selección de obras que nos animan a trabajar y que no están en circulación, porque no aplican para las leyes que rigen el mercado. Básicamente somos cartoneras porque recolectamos el cartón y lo reutilizamos para hacer las tapas de los libros.
Esta libertad nos ha llevado a asociarnos con otros artistas visuales, poetas, estudiosos de diversas áreas y oficios, académicos, músicos, gestores culturales y amigos, que de distintas maneras ayudan a desarrollar nuestros proyectos y a producir y reproducir objetos que transmitan el aura que su autor le ha insuflado. 

La metaciudad y los testigos
Nos reunimos en La Ciudad para agradecer y brindar: agradezco enormemente la constancia y seriedad del trabajo de Bárbara Fernández, quien está hablando de nuestras actividades en la academia europea, y ha dado un valor agregado a nuestras publicaciones, gracias a su rol de prologadora en La Joyita. A través de ella, agradezco el apoyo de la Universidad de Edimburgo y del Centro de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos, quienes han confiado en nuestro trabajo desde el año pasado. También doy gracias a gestores culturales claves, cómo Ernesto Gonzalez de Espacio Estravagario de la Fundación Neruda, quien nos ha invitado a traer la poesía “cartonera" a este lugar de La Ciudad. 
Gracias enormes a la poeta María Inés Zaldívar, quien fue pareja del poeta Millán hasta el momento de su partida. Fue a ella a quien primero me dirigí para contarle esta idea, y ella me puso en contacto con Sol Millán (hija del poeta), a quien enviamos la primera y única copia cartonera de La Ciudad (hasta ese momento) para pedirle permiso de publicación. Y a través de ellas agradezco a quienes me brindan sus lazos de colaboración que co-inspiran (y conspiran) para este lanzamiento.

La poesía de Millán: una forma de sobrevivir al exilio
Como he mencionado en otras oportunidades, la poesía me salva. Y he buscado recuperar y poner en circulación a autores que representan una Memoria más allá de la historia narrada por los libros, que no es descrita por los monumentos. Que representan la mirada social, una historia hecha por los habitantes que son también testigos. Es así cómo La Ciudad de Gonzalo Millán a través de un flujo de la conciencia, de la libre asociación, nos muestra los hechos que sucedieron antes, durante y un “después” de la dictadura de Augusto Pinochet. A través de las metáforas encontraremos una ciudad que se despierta a la rutina de cada persona que circula por las calles y que van a sus trabajos; las relaciones, las labores, el transporte público, las aves en sus nidos, las traiciones, mentiras, desapariciones y apariciones como en la estrofa 27:

“Apareció. Había desaparecido.
Pero apareció. Meses después.
La encontraron en una playa.
Apareció en una playa.
Meses después con la columna.
Rota y un alambre al cuello.”

Aquí se refiere a Marta Ugarte Román, miembro del comité central del partido comunista, quien fue detenida en Agosto de 1974 por agentes de la DINA. Fue recluida en Villa Grimaldi, y murió a consecuencia de las torturas de las que fue objeto. La prensa publicó que había sido un crimen pasional.
Siento que a veces la poesía -como La Ciudad- es bella y terrible a la vez. Así es La Ciudad de Gonzalo Millán. Y ahora me surgen algunas preguntas: Si el poema se abre y se cierra en el poemario de Gonzalo Millán ¿qué sucede con la poesía y la ciudad intangible mientras el libro está cerrado? ¿Qué sucede con el lector cuando su dedo está marcando la página que lee mientras se desplaza por las calles?  FIN






martes, 6 de diciembre de 2016

La Muerte se acuesta conmigo

"La muerte dice ahora que me va a hacer la cama. "
Oscar Hahn


ahí
en la punta del cerro está nuestra alma
una sombra que se asoma trás ella
la sombra de la muerte
de la inocencia
   que según dicen ya nadie tiene

Agua negra
de río
me la bebo toda
por necesidad
porque la sed de la noche
recibe cualquier cosa
en la oscuridad de las tripas

pero mi alma sigue brillando

perdóname
he querido estar a la altura
pero a la altura infame
del rascacielos
quejarme es la costumbre
del linaje
quejarse para callado
y comer las migajas
de un pan que nos causa mal

mi alma está compuesta de
materia oscura

llueven residuos
planchamos nuestros trajes
  de plástico
cocinamos las bolsas
qué sopa gaseosa
radioactiva nos calienta
nos hace decir
poemas sin sentido
papas de la tierra
que está hecha de restos
de los concretos más
duros.

yo no tengo amor
          en esta ciudad
lo que tenía
          en el mundo
se acabó ayer
podría ir a cualquier lado
del continente
pero me quedo
me refugio
me encierro
en la paranoia que emigró
  del norte

me tomo un té
donde enjuagó su guadaña
me toca la muerte
y me dan ganas
la muerte me toca
y le muerdo los labios
me avalanzo sin dudar
le muerdo el sexo
y chupo sus huesos
en mi hambre exhausta

me tiemblan las castañuelas
por codearme con la muerte
esa que se acuesta conmigo
la que me golpea las nalgas
cuando estoy sobre ella

mi alma me acompaña
me vigila como una sombra
me sopla ideas

jueves, 17 de noviembre de 2016

Dejar ir

Mi basura y yo estábamos en una relación. Nos degradábamos juntas, nos intoxicábamos. Olíamos mal, olíamos bien, los perritos nos movían la colita, urgaban en nosotras. Pero se acabó. La dejé ir. Se fue con el rugido del camión nocturno. La calle luce diferente. Debajo de las montañas de basura de los otros, yacía la callecita desnuda. (y la caca de los perros).

jueves, 10 de noviembre de 2016

Berliner Mauer

"I would build a great wall, and nobody builds walls better than me, believe me, and I build them very inexpensively." *
Donald Trump





El nueve de Noviembre de mil novecientos ochenta y nueve
     cae el muro de Berlín
Nueve de Noviembre, dos mil dieciséis
     trump es elegido presidente (cuarenta y cinco) de los estados unidos
     promete levantar un muro
          en la frontera
                con méxico

"impenetrable,
         physical,
             tall,
                powerful,
                      beautiful,
                            southern border wall"

El nueve de Noviembre, caminando por la calle,
     veo el muro que he construido
           un muro
               que me separa
                    del resto
                         del mundo.



* "Construiría un gran muro, y nadie construye muros mejor que yo, créanme, y yo los construyo baratos.", Donald Trump.

martes, 8 de noviembre de 2016

HAY PARO

Amanece.
Se abre el poema.
(La Ciudad, Gonzalo Millán)




Hay un paro.
La basura se acumula.
Abres la boca y huele a peligro.
Igual te beso porque es venganza.
Le tengo miedo a tu lado oscuro.
La basura se acumula.
En mi cama.
Los restos de amantes y traiciones.
Es un vertedero.
No pasa la basura.
Está en paro.
El guatón flojo no atiende.
Se lima las uñas.
El que viene, viene.
No hay Licencia.
No haces nada.
Y el jefe te quiere ahí.
Ahí.
Calentando el asiento.
Hay paro.
No late la cosa.
El reajuste da risa.
Da risa la negativa.
Hay gente atorada afuera.
Ellos no ríen.
Los carnés están vencidos.
La identidad vencida.
La memoria también.
Se venció el pan.
Se venció la fruta.
Se venció la moral de algunos.
Venció el cheque.
La billetera.
El billete no vale lo que antes.
La gente no vale.
La valentía no vale.
Solo el tiempo.
El tiempo es oro.
Esto huele mal.
Huele a peligro.
Se vence mi paciencia dentro de poco.
Hay paro.
Los muertos hacen turnos éticos.
En los cementerios.
La basura no pasa.
La calle huele mal.
Huelen mal los business.
Venció tu candidato.
Los presidenciables están por vencer.
Un día más y son zombies.
Lucen pálidos.
Lucen ojerosos.
Dan ganas de huir.
Camino casual.
Deliberadamente.
No hay plan.
Se derrumba algo.
Tiembla la ciudad.
Reconozco sus grietas.
Algunos lugares vencieron.
Las estatuas vencieron hace rato.
Y ahí están como tunas.
Todavía.
Hay paro.
Marchamos lento.
Tránsito lento en La Ciudad.
Le ponen color los peruanos.
Le ponen color los colombianos.
Los haitianos también.
Ciudad viva, movimiento.
Marchamos.
Nos marchamos a veces.
Quiero marcharme.
Pienso en otras ciudades.
El aire está viciado.
Basta subir al cerro.
Basta de llenar el vacío.
Basta de violencia.
Rehago la basta del vestido.
Me subo la falda.
Doy saltos en la basura imaginaria.
La calle huele.
Huele a peligro la calle.
El parque huele.
Pasto cortado.
Plátanos orientales.
Tu olor lo llevo conmigo.
¿Dónde se fueron los rugidos nocturnos?
Hay paro.
Vencido está el plazo.
Vencieron los políticos en sus asientos.
Reclamo.
Golpeo la mesa.
Digito los numeros.
Alguien responde.
Me ofrecen grabarlo todo.
Me niego.
Levanto la voz.
Pido hablar con el encargado.
No hay encargados.
Hay un paro.
El call center tiene reglas.
Yo no aplico a la regla.
Ando con la regla.
Nadie me escucha.
Repiten su speech.
Les cuelgo el teléfono.
Tiro la toalla.
Tiro migajas al suelo.
No hay palomas.
Están comiendo unas migajas las gaviotas.
Más allá la vieja pide billetes.
Las monedas no sirven.
Las monedas lavan la ropa.
Descontinuaron el peso.
El peso del peso no vale.
El billete de quinientos pasó de moda.
Todo está a luca o a mil.
A luca y a mil.
Los espacios públicos valen más que los ciudadanos.
A nadie le importa lo minimalista.
Sacaron las bancas para poner un maniquí.
La nueva estatua de chile.
Chile con ché.
Hay paro.
Paro yo en un semáforo.
Veo pasar la gente como si nadie.
Como si nada.
Soy una familia unipersonal.
Todavía no vence la parada.
No vence mi plazo.
A pesar que lo debaten en el congreso.
Hablan de mi cuerpo.
Como si el cuerpo fuera su territorio.
Mi cuerpo es mi territorio.
Y el de la farmacia me niega la pastilla.
Se cree mi dueño.
Se cree mi patria.
Y aquí la única bandera al viento soy yo.
Se cree mi conciencia.
Me trata de promiscua.
Me da su discurso gratuito.
Me pide la orden médica.
Le digo que no tengo.
Me manda a freir monos al Africa.
Vuelva más tarde.
Con la orden.
El hombre se siente poderoso.
Me echa y me sermonea.
Porque mi cuerpo no es mío.
Sociedad de consumo.
Es un bien del gobierno.
De los medios.
Mis derechos nacieron vencidos.
Me pide el rut.
Me registra en su sistema.
Me deja marcada.
Me pide mi nombre.
Mi dirección.
Mi puto silencio me pide.
Hay paro.
Hay bocinas y gritos.
Hay amantes que susurran.
Y yo me siento viva.
El odio y el amor son lo mismo.
Yo no soy la misma.
Me tomé la pastilla.
Me da miedo mi sombra.
Mi huella de carbono.
Reciclo mi basura.
Reutilizo mi sangre.
Reutilizo el cartón.
Recircula, se limpia.
Pienso lo que digo.
Hay paro.
Se me pudrieron los limones.
Venció el agua en la copa.
Las plantas crecen.
Les hago cariño.
Todavía florece el cardenal.
Santísima.
Iglesia.
Católica.
Dicen que triunfa Trump.
Dicen que triunfa Clinton.
Vencerán otros.
Vence la comida en los estantes.
Los reponedores botan lo vencido.
La gente no vota.
Anula con el cuerpo.
Abstención.
Hay un paro.
No abre la biblioteca.
La plaza italia está abierta.
Siempre.
Pero está cercada.
Alguien venció a alguien.
Y ahí están los hinchas.
sin perdón ni olvido.
Vencieron los del equipo azul.
Vencen los del equipo negro.
Vence cualquiera a estas alturas.
La paz no se hizo.
Venció otra cosa, Colombia.
Se deshacen los tratados.
Y los caminos al Mar.
Se deshacen las mesas.
Se rehacen las mesas.
Comienza la campaña.
Las momias se levantan.
Se sacan las vendas.
Se estiran la cara.
Y gritan ¡Venceremos!










jueves, 27 de octubre de 2016

status deviationis



la noche vampira me pide que
     la deje entrar

Noche 

en tu colmillo brilla la Luna que
  ya te bebiste

estoy volando tan bajo
toco los zincs con mis 
    patitas pintadas
me quemo con la calentura de las aleaciones
con los restos de vida que tiran
    sobre los techos
se me queman los pies
    de tanta poesía


a la misma altura del cañón
       del canon
la noche que sube me arrastra fuera de 
    mi trance de mi caminata recta de vereda
de la poesía prístina
    de mi deambular anónimo
arrastrándome hacia su duda
     su red de miedo hielo 
     la irrupción de tu mano en mi herida

Me robas mi silencio Noche
y mi grito hacia adentro
despertó a todas las entrañas torciditas

Quien pensaría que dentro estoy torcida
    que no hay líneas rectas.
    y eso es hermoso


jueves, 20 de octubre de 2016

Impresentables

Las mamas y la menstruación son temas femeninos que causan profundo conflicto: Tapar, cubrir, disimular, modificarse, apretarse.

Impresentable i "Tetas"

La violencia de género en los titulares. Violencia a los mapuche, mujeres, homosexuales, trans, trabas, lesbianas. Puertas adentro, puertas afuera, organismos de gobierno, casas particulares, espacios públicos. Programas de tele, diarios, noticias. Tu casa, la mía, la del vecino. El metro, la micro, la oficina. Se ha instaurado una violencia, se ha normalizado la violencia. Tanto así que cuando sucede censuramos nos quedamos calladas callados, sin saber qué decir o hacer. Ahí está solapada en los comentarios que se hacen al pasar, en las bromas, en los anuncios comerciales.

LA VIOLENCIA INTERIOR
La primera violencia es la que viene desde nosotras mismas. Eso que nos decimos sin darnos cuenta, eso que escuchamos en la niñez y que repetimos sin pensar, eso que le decimos a nuestro cuerpo cuando no nos gusta, eso que nos decimos cuando estamos cansadas o las cosas no resultan. Mi mamá decía que estaba enferma los días en que estaba con la menstruación. Decían que alguien andaba "indispuesta" para justificar cualquier cambio en el humor. Cuando una mujer tiene su parto, dicen que "se mejoró".
En los textos de la biblia dice que la mujer está impura cuando está con la menstruación, así que de frentón no podía entrar en él. Hay mujeres que se toman una pastilla para no tener la regla ningún día nunca. Y pensar que hubo hombres a los que no les molestó el sexo durante mi menstruación, que es el momento más sensible de mi cuerpo, pero sí hubo otros para los que era un horror sangriento.
Una puede estar toda la vida repitiendo internamente estas cosas aprendidas, sin notar las canciones que se dicen son de amor, sin notar los diálogos de las películas viejas, hasta que te vas poniendo más alerta y alerta y alerta. Es ahí cuando una se despierta, y es necesario hacer un cambio incluso del mismo lenguaje.

LO IMPRESENTABLE
¿Qué hay de desagradable en la sangre propia, en los fluidos, que hay gente que prefiere no mirar, no ver, ni notar ni siquiera el aspecto de sus propia orina? ¿Por qué tapar el olor propio o los ruidos?
Cuando empecé a notar qué era lo que a otros llamaba la atención de mí, empecé a ocultar esas cosas porque sentir lo que otros notaban y cómo reaccionaban a ello era incómodo. Por ejemplo: las mamas, tetas, pechos, busto y su crecimiento, su tamaño, su característica.
Las mamas y la menstruación son temas femeninos que causan profundo conflicto: Tapar, cubrir, disimular, modificarse, apretarse.
Lo tercero es la piel. Cubrir el cuerpo, el desnudo, no insinuar, para no provocar. Por qué si una quiera usar una mini no puede hacerlo porque el impacto de la mini trae todo un movimiento desagradable de reacciones?  En esto aparece el canon: la desnudez desnuda de la piel llámese depilación. No se pude andar peluda en la sociedad. Cuando ven a una con la axila peluda mucha gente se retuerce y te dicen "hippie".
Y lo otro, casi vedado es la masturbación. Placer infinito y propio y privado.  Exploración e imaginación. Goce.
Se me ocurren muchas otras cosas relacionadas, pero escogí solo estas cuatro, y las llamé Los Impresentables, principalmente porque es algo de lo que no se habla natural y abiertamente. Presentar lo que no se debe hacer ya sea por las políticas de las redes sociales, o de la sociedad misma, lo que no se puede traer a colación, es algo sumamente impresentable (y digo ésto con una gran sonrisa) y son temas que una señorita o una dama no puede hablar para "no quedar mal".
Igualmente, estos "impresentables" son asuntos que sé claramente son del gusto o del disfrute de muchas y muchos, pero estoy conciente del doble estándar que censura o castiga pero que actúa fuera de su norma cuando nadie lo mira.

ON FIRE PROJECT
La artista visual japonesa Motoko Toda, quien destaca por la producción de magníficas marionetas, comenzó un proyecto de realización de mini obras en base a cajitas de fósforo. Hasta la fecha, la artista ha organizado un par de versiones de este proyecto que termina con una exposición autogestionada, que se han realizado en distintos lugares de Santiago. De acuerdo a la invitación de la artista:
"ON FIRE es un proyecto que reúne a numerosos artistas en torno a una exposición itinerante que destaca la visualidad de las cajas de fósforos como un objeto extraordinario. En la cocina, cerca de la estufa o en el bolsillo, la caja de fósforos tiene un espacio importante en el cotidiano. El fósforo es uno de los inventos más relevantes en la historia de la humanidad que nos ha ayudado a conseguir un
elemento imprescindible para nuestra vida: el fuego. Llevar fósforos en una pequeña caja nos permite obtener fuego de manera instantánea. En ese acto de abrir y cerrar una de ellas para encender un cerillo reside la posibilidad de generar nuevos estados de las cosas. Haciendo eco de 
esa posibilidad, en el proyecto ON FIRE diseñadores, ilustradores, artistas visuales y creadores de otras áreas encienden su imaginación para explorar la visualidad de la caja de fósforos, transformándola en un nuevo objeto visual único o en una serie de colección."
Aunque no pude asistir a la última muestra dónde participó Marcela Guzmán, a quien conocí en los talleres de encuadernación de La Papelebra en el año 2015. Marcela estuvo en la última exposición "On fire" realizada durante el invierno, con un hermoso libro que llamó "Breviario de anatomía sentimental" (del cual tengo la suerte que poseer un ejemplar).
Estaba en eso y pensando cuando sería la próxima exposición, cuando mi amiga Sole Sebastián (artista e ilustradora) me contó que pronto recibiría noticias de Motoko :)
Así que fue así como llegué a "On fire" cuya próxima muestra se realizará en Noviembre 15, 16 y 17, en el Café Brazil del Barrio Yungay.

He preparado una serie de 4 artefactos que narran un poco sobre estos "Impresentables". Contienen mi biografía -como todo-, y ha sido un ejercicio para romper la autocensura y el miedo a la exposición. Estas partes del cuerpo que expongo en mi propuesta #onfire son parte de mis dolores. Una va sanando con el lenguaje, con las relaciones, con las conversaciones, buscando ser más transparentes.

Cuando el diálogo y la mente se vuelven transparentes, el cuerpo se vuelve más liviano. FIN