sábado, 23 de julio de 2016

Quiénes

sigo casual, congelado el tiempo, aquí tú tu piel más pálida los años pasan.
dime una cosa ¿cómo ves el mundo a medida que tus ojos bajan?
pienso que quisieras tocarme tú con el dedo con el que me señalas
un punto en el universo donde se conjuga el dedo de dios de Lagos
de La creadora y el Hombre con el ansia con la nada con el deseo
con el todo lo que es igual a estar en el mismo presente sin nada más u otra cosa
que esperar.

jueves, 21 de julio de 2016

Los campos magnéticos

Yo pensé
pensé sin pensar
sin pensar vi
vi y luego pensé
y encontré algo curioso
en la coincidencia:
levantar una piedra
y la coincidencia
hablar y la coincidencia
escribir y la coincidencia
leer y ahí de nuevo la coincidencia.
Tiemblo
porque me dan ganas
de atraer otras cosas
pero pensé pensando
y no me resultó no me resulta
pensé sin ver
y no encontré coincidencia alguna
levanté piedras hablé escribí leí
y nada sucedió
nada sucede todavía
el sin pensar sabe lo que quiere
yo no estoy de acuerdo y tiemblo
porque me dan ganas de atraer otras cosas
yo pensé
pero el otro que piensa
la otra que piensa
sabe lo que quiere
y no me resulta.

martes, 19 de julio de 2016

Los campos púrpuras de vino

El vino no se cosecha desde una fuente.
Una poción púrpura estalla desde una rotura en mi pecho y el latido mareado hace patente la presencia de la vida que se altera. Es un tropiezo, el corazón se tropieza, y trastabila. Sudan las manos, que es el café el segundo café el vino y dicen que el amor también. Pero no es por eso, ya lo sabría, no hay que negar que mis estadías solitarias me trastornan. El amor propio y el frío del invierno con una estufa que calienta apenas medio metro a la redonda.
Mi copa vacía está vacía y el vino que se guarda no está listo. Las uvas hay que cosecharlas, hay que morderlas y ponerlas a la oscuridad, a la sensualidad de la barrica de roble. 
Mi copa huele a madera huele a rastros de mis pies en la tierra. Huele a la ascera, al adoquín de la lluvia. 
Muerdo la uva la piso la aprieto con los dedos la guardo en mi corazón de madera. La oscuridad del pecho la temperatura época de guarda.

Los campos de té

No pensaba en nada, Mami. Los juguetes se ven tan inertes en las repisas grises de la niñez. Los muebles, los pequeños muebles casi invisibles casi casi vacíos de las piezas, pesaban tanto como los silencios de la casa. Yo miraba por la ventana, miraba pasar a los otros en la otra vereda. No sabían que los espiaba detrás de tu visillo blanco, Mami. Los visillos y las rejas de las casas me tapaban la visión. Tan solo estaba la calle sin pavimentar, los perros moviendo la colita, las ligustrinas verdes y amarillas y secas que a veces olían a té. Yo creía que el té venía de las ligustrinas y cosechaba las hojas secas, y las molía en mis manos cuando jugaba en la terraza. ¿serían los campos de té en la China tan silenciosos como esta niñez?

martes, 12 de julio de 2016

Un paraguas en la calle



Ese paraguas que encuentro en la calle
grita mi nombre
donde se fueron los que llevan el
colchón a cuestas?
dónde te fuiste tú luego
que te robaran las palabras?

Tiembla
las luces de seguridad no encienden
las casetas de los guardias
están vacías
se cae todo
y yo resisto contra paredes blancas.




foto: Eli Cárdenas

martes, 7 de junio de 2016

País sin memoria



en la ciudad, un gesto pequeño
tus ojitos negros
y otras cosas imaginarias 
como algo desconocido
una música quizás, un color
que me recordaba a mí
la noche atravesada corriendo
cuando se toman y se beben las copas
en lugares viejos
o las historias que se narran
caminando por los hoyos de las veredas
se las lleva la brisa
del amigo que nos oye
La noche nos disfraza 
y las fotos de nosotros 
quedan ahi colgando
de los cables de alumbrado público
de los sitios que visitamos en sueños 
porque sabemos que no volveremos
porque hay cosas que no se repiten
a menos que nos pongamos tristes

Los remolinos enredan el viento
y sus Sanchos nos advierten del peligro
qué sangre joven tenemos
que no nos da ni miedo
bailarle a la noche
tirarle monedas al cielo
y adivinar la dirección
del destino por el que hemos optado
en silencio sin espectadores
Mirar con esos ojitos negros 
opacos
que resplandecen como la noria
solo cuando la noche es más negra:
Debiste decir algo antes
pero te lo guardaste

Tu carne blanca mi carne blanca
el hambre que viene desde el pecho 
nos hace devorar horas por hora;
la rapidez de mi carácter y los
futiles remolinos de viento
uno de nosotros muere
en la espera de ciudad aburrida
donde bailaremos de nuevo
nuestra música caliente
conmigo contigo
entre nosotros en 
blancas sábanas desordenadas 
como el resto de la casa
como el resto de la urbe que se
desparrama en el otoño
como el resto de las cosas a medias
que tienes 
que son tu trance 
escasos miles de años
que no sueltas ni loco
porque tienes un pájaro en la mano
y cien volando
con lucecita encendida y todo
en tu velador
la historia que ni tu mismo te crees
pero que yo me tragué
porque tenía ganas
Me la extirparon sin anestecia
como un mal asesino

llevas el saco arrastrando, o
él te lleva a rastras consigo
bajo una llovizna suave
ruega por eso que no viene
porque está tu sequía 
desesperado desesperanzado la ruegas 
es la costumbre que aplasta
son precisamente eso
tantos años
los que uno atesora como oro de tontos
en el recuerdo colmado
con inventos 
que ningún territorio ni teoria
va a cambiar.


Nos vimos de frente te vi te bebí
te envolví con todo lo exhuberante mío
bebiste de mi
se te cayó tu boca
y tu placer 
en mí conmigo junto conmigo
los sabores tu sabor
los ojos abiertos bien abiertos
ante mí junto conmigo contigo
al máximo
me mordiste
te abracé con mis brazos
todos mis brazos
en una pasada indescriptible y profunda

Pero nada más me fui y
se inundó la ciudad antes mis ojos
se echaron la culpa los perros 
se mordieron y pelearon
como si no se conocieran
ni se volvieran a ver ni olerse
las colas
el agua los arrastró lejos
con una corriente igual a 
la corriente de un hombre cualquiera
pero poderosa
Me ladraron de todo, amor mío
pero ni siquiera me alcanzó a tocar
la mordida
y golpeé mi cabeza contra el muro de los 
lo besé 
como si te besara a ti pero con frialdad
porque no habia forma de decir adios
después de la verdad
porque es vergonzoso como todo eso
que se llama conocimiento
no significa nada para la vida misma
ni para los enredos de los remolinos
ni para las urbes desparramadas en los puertos
ni para los ojos de noria
ni la literatura acumulada
en los estantes de la memoria

Un mundo pequeño
donde sale el sol mil veces
en donde los deshielos desnudan
hasta la Antártica
y en algún punto del océano una ballena blanca
flota en el aire por un instante

ese mundo achatado
que nos sujeta dará algunas vueltas antes 
que  nos volvamos a ver los ojos
desnuditos
y se toquen las lenguas 
para tomar el vino
que nos traen los carritos
desde los supermercados.





viernes, 20 de mayo de 2016

Ciudad Invisible


Hay una ciudad, Mami 
donde las mujeres visten coronas de velas
como un aura análogo
tangible de metal negro
equilibrado por las llamas azules y amarillas
de esas velas blancas



la niñez allí es el silencio
estás en la oscuridad
llorando calladita
esperando que algo pase.


corto la penumbra con mis ojos

se enciende la luz
la piel del otro también se enciende
No hay temor después de eso, Mami
solo unas caricias que hablan de formas


Una llama me sale de la lengua


Tengo miedo de quemarme el pelo
con estas tan pesadas velas
que cargamos
y las manos vacías

martes, 26 de abril de 2016

Pentapoesía


Políticos imaginarios
reciben fondos imaginarios 
usan boletas imaginarias 
de contactos supuestamente imaginarios
y cometen involuntarios errores imaginarios
que ahora les cuesta su moral imaginaria.

 El interes imaginario
en su patria imaginaria
suscita en el político imaginario
un temblor y pasión imaginarias
que bien podríamos esperar
suceden en realidades imaginarias
de la copia feliz más imaginaria del Edén.

Rezan a sus dioses imaginarios
para que envíen emisarios imaginarios
con mensajes imaginarios
que puedan sacarlos de las cárceles (también imaginarias)
que podrían retener imaginariamente a estos 
ladrones imaginarios.

 Redes de corrupción imaginaria
se van destapando imaginariamente
mientras los santos imaginarios
lloran sus lágrimas imaginarias
para que la opinión pública compre
sus discursos imaginarios.

No nos da respiro esta noche



no nos da respiro la noche
Luna vigila desde arriba
mientras el viento se ha ido lejos
lejos de las camas
lejos de nosotros
Lo único que nos refresca
es la oreja sobre el piso
y verter lágrimas.

No hay lugar donde ocultarse
en las madrugadas azules

La mente corre
sube montañas
y escribe poesía
Lloran los sentidos
llora el cuerpo 
mis pies aterrizados 
hechan raíces
que flotan en el aire.

A veces me digo ¿Donde andan los muertos? 
no les hemos dado un funeral
ni cantos negros de Chopin:
No pedí esta detención 
no pedí la piel tan sensible.

Bailando con ojos cerrados



Estamos en el subterráneo
bailando con ojos cerrados
pero aún puedo ver

No hay nada más que el sudor
y este ritual interminable
de bases profundas
abrazos, besos
plumas coloridas

Me quedo fuera
viendo como me quedo fuera
viendo como me quedo fuera
en un ciclo infinito
de tambores

Yo no soy yo en este lugar
ustedes no son eso
hay un bloque en medio
de horas
tiempo
e ideas revueltas.

Solo bailamos con ojos cerrados
y aún podemos ver

Vibran los sexos
vibran las pieles.
Cuando ya no caben en el pecho
caen al suelo
y se hacen pozos los latidos cardíacos
En la mitad del aire
se detiene el sonido
los pájaros se detienen
y aletean locos sin moverse una nube.

Te fuiste con las manos vacías
pero algo agarraste
           Game over!

Solos bailamos con ojos cerrados
y aún podemos ver

De pronto el ritmo se vuelve espeso
y las cabezas
y los labios
están a punto de caer
quedamos ciegos
despiertos
como en el sueño de un sueño
que desciende a goterones

Estas luces blancas
no nos gustan
y el runrún de la huída se avecina
mientras se vuelcan
las sombras a la escalera

Con ojos cerrados
aún puedo ver

No quiero vol-ver
no quiero
pero una curiosidad me hace sonar las tripas
deslizo los dedos en la pared sudada
y asciendo por donde derramaron los ojos
todos esos que bailan el baile

Afuera está la guerra:
Las víctimas borrachas están sentadas
en las piletas secas
encienden cigarros como después del sexo
o vomitan palabras como acertijos

Busquemos un taxi
que nos lleve al anonimato:
¡rápido! siga a ese cuerpo
lo quiero desnudo en la cama
oliendo a tabaco

Tengo la lengua negra de noche
los reflejos de mis ojos
caen incadescentes
en el pavimento de grillos.

Mis ojos están cerrados
pero aún puedo ver.