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Mostrando entradas de octubre, 2010

Santiago apolillado

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(Santiago Apologies )


La luz al fondo del pasillo es nuestra puerta
el pasillo está lleno de pétalos de polillas deshojadas
cuyos cadáveres se quedan en las paredes grises
cómo huella del paso del tiempo.

Abrimos la puerta rápido
manteniendo la distancia entre la vida y la muerte.
Nuestro espacio sagrado sobrevive
porque encendemos el fuego
y cultivamos acelgas en el balcón.

Nadie más pareciera vivir aquí
pero los gritos de niños a la distancia
demuestran que sí hay vida allá afuera
no sabría decir desde dónde provienen (los gritos)
pero sí he visto pájaros que cantan cómo locos
en la azotea, en días soleados.

Solía oir ballenas bajo el agua, durante el invierno
un llamado suave y tranquilo que me volvía a la vida.
El paso del tiempo las ha llevado lejos
y sólo han quedado los motores de taxis viejos
y las alarmas de la playa de estacionamiento.

Un kiosco nuevo de llaves promete las llaves del cielo
y una funeraria desde la otra esquina lo mira con recelo
la competencia es dura, y el hospital está cerca
Los …

El muro

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A principios de los noventas caía el muro de Berlín. ¿Dónde estabas tú en esos días?
Recuerdo un viaje a la playa, dónde lo menos que había era playa y lo que más disfrutábamos era estar con nuestros amigos locos, hablando temas intelectuales para ocultar los miedos que carcomían la suela de nuestros zapatos.
En realidad, sin saberlo, recién dejábamos de buscar las respuestas en otros planetas, y comenzábamos a estrellarnos con lo cotidiano. Precisamente fue ésto lo que terminó apartándonos, lo cotidiano. Nos creíamos demasiado elevados para ser imperfectos, para equivocarnos, no estábamos para cometer errores, y aquél que lo hizo, fue desterrado, fue castigado con la ley del hielo.
Luego de un par de combinados nos poníamos a bailar canciones de Tear for fears, sin sabernos bien la letra. "Nunca me aprendo esta parte", le dije y en él me contestó "No importa, nadie se la aprende nunca". Luego sólo tengo flashes de él cuidándome y yo haciéndo el ridículo en un baño m…

Cuando llegan las horas

El silencio se expande
borrando las fronteras
haciendo brillar nuestros ojos a los ojos
de otros hombres
Me he vuelto transparente
y las chinitas y grillos
han venido a mí, vistiéndome con sonidos
nocturnos
cubriéndome de suerte y de algo que
quisiéramos fuera sabiduría.

Y si fuera amor, amor,
esto que nos hace vibrar con los cantos
de guitarra y palmas en los balcones
si fuera amor este reposar en la tierra
mientras nuestros pies se hunden en el agua
es un silencio profundo entre cada palabra
entre cada bocanada
entre un paso y el otro
en el silencio mismo y el éter.

Indagamos furiosamente
sin pausa
en nuestros pensamientos
buscando vestigios de otros mundos
de otras vidas, de otras tierras,
Por segundos nos reconocemos
y no tengo dudas
Me vuelvo completa

y el hombre en su contínuo oficio
se vuelve insignificante
en el tallado de la pequeña roca
el pulir de los metales
el afán aquél de llegar a la cima.

No me has visto así antes, es verdad.
quisiera besar la tierra
quisiera nada más que lanzarme
de cabeza en el mar...

La palabra

Nuestra voz nos vuelve luz, nos vuelve sombra

Te construyo en palabras y verbos
mientras te veo y te oigo
te siento y me sientes

Nuestras palabras santas
llevan el germen de nuestros diablos
que saltan sobre sus tridentes
y se ríen en nuestro hombro

Se ríen de nuestros juegos
de nuestros pequeños juegos

Nuestra voz nos vuelve sombras
en esos momentos perdidos
dónde se me pierde la luna, la montaña
y te odio tanto
cómo para blasfemar sobre
tu existencia.

Nuestra voz nos vuelve llama
cuando me pierdo en las ideas
de tu respiración en tu garganta
y de tu piel
del sabor de tu piel.