Santiago apolillado

(Santiago Apologies )


La luz al fondo del pasillo es nuestra puerta
el pasillo está lleno de pétalos de polillas deshojadas
cuyos cadáveres se quedan en las paredes grises
cómo huella del paso del tiempo.

Abrimos la puerta rápido
manteniendo la distancia entre la vida y la muerte.
Nuestro espacio sagrado sobrevive
porque encendemos el fuego
y cultivamos acelgas en el balcón.

Nadie más pareciera vivir aquí
pero los gritos de niños a la distancia
demuestran que sí hay vida allá afuera
no sabría decir desde dónde provienen (los gritos)
pero sí he visto pájaros que cantan cómo locos
en la azotea, en días soleados.

Solía oir ballenas bajo el agua, durante el invierno
un llamado suave y tranquilo que me volvía a la vida.
El paso del tiempo las ha llevado lejos
y sólo han quedado los motores de taxis viejos
y las alarmas de la playa de estacionamiento.

Un kiosco nuevo de llaves promete las llaves del cielo
y una funeraria desde la otra esquina lo mira con recelo
la competencia es dura, y el hospital está cerca
Los que duermen en las veredas lo saben:
mejor lugar que éste para morir no existe.

Comentarios

Miguel Eduardo Bórquez ha dicho que…
Que lindo final!

"Mejor lugar que éste para morir no existe".

Yo pienso lo mismo.

Mil cariños.

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