Entradas

Mostrando entradas de julio, 2016

Gris

Altocúmulos
la ciudad despierta cada día como si nada

Yo no sé  no recuerdo:
estoy juntando cartón para coser unas papas
aunque el frío cuese más que el fuego

Mi Mami dice que no llore
que ya encontraré a alguien que quiera lo que soy
que no quiero eso, y golpeo la mesa
¿No recuerdas ese patio tremendo
y los niños abrazados por las moras?

esto no es LaPolar
 así que déjeme donde me encontró
y cierre la puerta por fuera
no se dé vuelta a mirar ni la sal ni las llamas.

la mercadería se acabó hace rato
el diablo y los congresistas se la llevaron toda
siguen viniendo de ignorantes
y tiran monedas por si dejo que metan sus dedos
en mi boca.

me he visto en esa
   pero era un moreno de pelo largo
que no hablaba mi idioma.

La historia y los edificios de los ministerios
pesan como condenados
los que guardan silencio se mueren
en esta vitrina negra de silencio selectivo
lo demás es paja molida que no me trago.

Tengo miedo a veces
Con estas nubes no dan ganas ni de mirar el espejo
soy la única …

Váyase tú

Eli, váyate -me digo-. Sola, y así es como debe ser tomado el tiempo | el viento
El mar no se escapa de las mujeres, Eli
Digas sí, digas no, da lo mismo lo que digas
basta de hacer las camas y de cortar los pulgares con gillettes
Váyate.    Sálvate.
Pero bórrate sola los cuadernos rayados.

Quiénes

sigo casual, congelado el tiempo, aquí tú tu piel más pálida los años pasan.
dime una cosa ¿cómo ves el mundo a medida que tus ojos bajan?
pienso que quisieras tocarme tú con el dedo con el que me señalas
un punto en el universo donde se conjuga el dedo de dios de Lagos
de La creadora y el Hombre con el ansia con la nada con el deseo
con el todo lo que es igual a estar en el mismo presente sin nada más u otra cosa
que esperar.

Los campos magnéticos

Yo pensé pensé sin pensar sin pensar vi vi y luego pensé y encontré algo curioso en la coincidencia: levantar una piedra y la coincidencia hablar y la coincidencia escribir y la coincidencia leer y ahí de nuevo
              la coincidencia. Tiemblo porque me dan ganas de atraer otras cosas pero pensé pensando y no me resultó no me resulta Pensé sin ver y no encontré coincidencia alguna levanté piedras hablé escribí leí y nada sucedió nada sucede todavía el sin pensar sabe lo que quiere yo no estoy de acuerdo y hago temblar es que me dan ganas de atraer otras cosas Yo pensé pero el otro que piensa            la otra que piensa sabe lo que quiere y no me resulta.

Los campos púrpuras de vino

El vino no se cosecha desde una fuente.
Una poción púrpura estalla desde una rotura en mi pecho tutumb tutumb y el latido mareado hace patente la presencia de la vida que se altera. Es un tropiezo, el corazón se tropieza, y trastabilla. Sudan las manos, tutumb tutumb que es el café el segundo café el vino y dicen que el amor también. tutumb Pero no es por eso, ya lo sabría, no hay que negar que mis estadías solitarias me trastornan. tutumb tutumb El amor propio y el frío del invierno con una estufa que calienta apenas medio metro a la redonda. Mi copa vacía está vacía y el vino que se guarda no está listo. Las uvas hay que cosecharlas, hay que morderlas y ponerlas a la oscuridad, a la sensualidad de la barrica de roble.  Mi copa huele a madera huele a rastros de mis pies en la tierra. Huele a la ascera, al adoquín de la lluvia. tutumb tutumb Muerdo la uva la piso la aprieto con los dedos la guardo en mi corazón de madera. La oscuridad del pecho la temperatura época de guarda.

Los campos de té

No pensaba en nada, Mami. Los juguetes se ven tan inertes en las repisas grises de la niñez. Los muebles, los pequeños muebles casi invisibles casi casi vacíos de las piezas, pesaban tanto como los silencios de la casa. Yo miraba por la ventana, miraba pasar a los otros en la otra vereda. No sabían que los espiaba detrás de tu visillo blanco, Mami. Los visillos y las rejas de las casas que me tapaban la visión. Tan solo estaba la calle sin pavimentar, los perros moviendo la colita, las ligustrinas verdes y amarillas y secas que a veces olían a té. Yo creía que el té venía de las ligustrinas y cosechaba las hojas secas, y las molía con mis manos cuando jugaba en la te-rraza. ¿serían los campos de té en la China tan silenciosos como esta niñez?

Un paraguas en la calle

Imagen
Ese paraguas que encuentro en la calle
grita mi nombre
donde se fueron los que llevan el
colchón a cuestas?
dónde te fuiste tú luego
que te robaran las palabras?

Tiembla
las luces de seguridad no encienden
las casetas de los guardias
están vacías
se cae todo
y yo resisto contra paredes blancas.




foto: Eli Cárdenas