Los campos púrpuras de vino

El vino no se cosecha desde una fuente.
Una poción púrpura estalla desde una rotura en mi pecho tutumb tutumb y el latido mareado hace patente la presencia de la vida que se altera. Es un tropiezo, el corazón se tropieza, y trastabilla. Sudan las manos, tutumb tutumb que es el café el segundo café el vino y dicen que el amor también. tutumb Pero no es por eso, ya lo sabría, no hay que negar que mis estadías solitarias me trastornan. tutumb tutumb El amor propio y el frío del invierno con una estufa que calienta apenas medio metro a la redonda.
Mi copa vacía está vacía y el vino que se guarda no está listo. Las uvas hay que cosecharlas, hay que morderlas y ponerlas a la oscuridad, a la sensualidad de la barrica de roble. 
Mi copa huele a madera huele a rastros de mis pies en la tierra. Huele a la ascera, al adoquín de la lluvia. tutumb tutumb Muerdo la uva la piso la aprieto con los dedos la guardo en mi corazón de madera. La oscuridad del pecho la temperatura época de guarda.

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