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Mostrando entradas de febrero, 2010

Perséfone

Ahí está el cuerpo.
Yace sobre la cama conectado a los artefactos muertos:
al contador de latidos,
a la máquina de oxígeno.

Los amigos vibran
y aman
y vibran
y aman.

El universo
-aunque todo ya esté como esté-
sigue girando en contra de
las manecillas de cualquier reloj
que suena por la mañana
quitándonos el sueño.

Ya no importa el cuerpo
ni sus huecos
ni la sangre
ni sus heridas.

No importa el dolor
ni las crisis que el mundo invente
para hacer que ande la plata...

Ya sé que no temes
a nada
pero yo tengo miedo

tengo m i e d o

¿cómo hacer para abrir las puertas
que cerramos con llaves adentro?

No importa
No
el cuerpo
ni el mundo

ese que se desmorona de sólo verlo.

No hay nada como mirar el cielo

Imagen
... y sentir que seca la ropa

Foto: por Eli Cárdenas

Los hilos que mueven al mundo

En la subida Cumming de Valparaíso, suba usted por la vereda derecha. Al llegar al número 94-B, mire la vitrina. Al costado derecho de dicha vitrina encontrará entre los libros algo que puede inquietar su pensamiento.

Si es un caminante apurado y que sólo va concentrado en la dificultad de la marcha, a causa de la pronunciada cuesta, puede seguir de largo si lo desea. Pero si desea arriesgarse a entrar a un lugar fuera del tiempo, quédese allí y dese la oportunidad de mirar allí. Aparentando total inocencia, una marioneta nos observa. Observa el mundo. En el interior, ocupado actualmente por una librería, puede preguntar por el taller de marionetas. Si el señor librero no está al tanto de lo que sucede en dicho taller y le incita a entrar con insistencia, entre. No se vaya sin saber más.

En el subterráneo, entre marionetas colgadas en las paredes, un escenario en el fondo y mesones de trabajo, se encuentra a Marcela Chiappe, actríz titiritera. Lleva más de veinte años en el oficio de la…

sueño con recreos

Le digo señor
que al mirar por la ventana
dan ganas de llorar

Luces pequeñas me guiñan los ojos
diciendo Ey, aquí hay otro
también esperando

Resistiendo

Anhelando que llegue el día
en que los relojes no suenen en las mañanas
más que para avisar
que está listo el pan.

Y la turbina de la micro
vuelva a ser una ballena
que nos despierte temprano -suavemente-
con su canto bajo el agua

sí, dan ganas de llorar
sobre todo cuando el grillete me pesa
y el caminar es tan difícil

Dicen que esas horas son olvidables
pero son tantas, sabe usted,
que tan sólo quisiera cambiarlas
por millas submarinas
y atardeceres en Isla Negra.

Escribir desde la vivencia: la poesía como autoliberación

El sábado 13 de febrero, en la Población La Legua, se realizó a eso de las 21 hrs, el lanzamiento de la antología poética CUANDO CAE LA TARDE. El barrio cercano a la calle San Gregorio, nos recibió con sus murales, en casa de la poeta Dilcia Mendoza. Con ella aprovechamos de compartir e intercambiar noticias. Contábamos con la presencia de Amanda Espejo y Pablo Delgado de La Mancha (Quilicura), Elisa Alcántar (Maipú), Rodrigo Suárez y yo (Eli) de El Puñal (Santiago).

El círculo literario de La Legua, está compuesto por poetas diversos, que autoeditan trabajos propios y colectivos. Han aprendido a autogestionarse y conseguir fondos municipales, aunque no es algo fácil, cuenta Dilcia. La burocracia es algo con lo que uno debe enfrentarse todo el tiempo, eso y los temas políticos. La falta de apoyo desinteresado es un tema común, también lo es la falta de voluntad de las organizaciones comunales y la falta de prolijidad de las personas que están a cargo. La literatura, penosamente, no se …

Un poco del aire

Podría estar en Valparaíso
sobre la alfombra de luces del puerto
sintiendo frío frío
mientras el viento le revuelve a uno
los pensamientos.

Podría estar caminando en cualquier calle
que no tuviera asfalto
para pisar con la goma de mis zapatos
la tierra suelta y las piedras

Mirar desde las micros las cabezas de las gentes
que van por las veredas
y las nucas de los sentados adelante

Juntar los boletos
y fierros de bus oxidados... cerrar la cortina no más
para que no te pegue el sol.

Beber de golpe los helados
y las galletas que se hornean en los sótanos
y caminar buscando cuadros en las bases
de las casonas.

Sí, podría estar aquí
escribiéndole cartas al mundo
y enviándolas sin sellos ni dirección...

La Machix

Cuesta llegar a La Machix cada día. Ojalá fuera como en las películas, vía telefónica, teletransportada. En la realidad, llegas a la machix en lotes (batch) transportados en micro o metro. Todos ajustados, resignados a entregar el espacio cercano -ese denominado aura- al otro, y no es precisamente 'entrega' ni menos 'servicio'.
Adherida a la pared-ventana de mi transporte, gozo del paisaje urbano. Voy reconociendo a aquella viejecita que pasa cada jueves arrastrando un carro hacia alguna feria de Recoleta. Pero hoy la traigo como un recuerdo agradable de viernes. Esa vieja que un día, cuando iba en el auto de David, la miré y me miró. Incluso me hizo un gesto con la cabeza. Vieja chora.
Las calles en el verano están casi vacías. Cerca del final de la calle El Salto ya no veo a aquel perro que te hacía sentir compasión al verlo correr hacia el viejo en bici, que llegaba al trabajo. A veces veías al gato sentado en el asiento de la bici, y al perro junto al viejo. Ya no es…

la verdad emana

y así fuimos hechos...dejamos que la lengua se ate, se anude, se atore en la gargantamientras el corazón se hincha y los pulmones laten
El canto gutural de los primates nos deja afónicosy la noche sopla sobre los cuerpos dormidos-o menos que eso-
así, así fuimos hechoslos vivos desean morir y los muertos muertos están.
Débilesnos ocultamos bajo el mantel,pero sólo mendrugos caen de la mesaEstamos hambrientos de caricias y el abrazoel abrazo esquivoese que se queda en la memoriay que jamás se da.
la verdad emana lentanos deshacey nos da la libertad.