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Mostrando entradas de enero, 2015

vida efímera y vulgar

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Leía a Lihn y su diario de muerte. La muerte situa al casi muerto en un territorio extraño. Los pequeños gestos que se hacen hacia los vivos y sus indecisiones. Lemebel se levantó de su lecho para ir a saludar a su público. Un eterno performista. Nadie podía quitarle eso, el derecho a saludar a quienes lo quieren. Atrás quedan las academias y su toxicidad, esa que atora las venas de los que deciden entregarse a ella para perfeccionarse. No tiene nada de malo, pero es necesario estar atento para no morir y no amargarse. Lemebel no ha muerto. Como tampoco murió Bolaños. Como tampoco murió Cortázar. O Tellier o los otros. La muerte deja un vacío extraño entre los vivos y los muertos. Vemos lo mejor y todos se suben al carro de la despedida colectiva, los que creen que pertenecen a su misma estirpe, los que tienen su selfie, los que ahora quieren saber de quien se trata... Lo cierto es que Pedro escribía crónicas divertidas, coloridas, locas, de personajes cotidianos y a la vez estrafalar…

Las muertes vienen

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Las muertes vienen
se llevan sus críos vencidos del orgullo, de la ira
tan perfectas vienen
que no se fijan
en puños apretados
o golpes viejos
Las lágrimas de las multitudes
crean ríos nuevos
y en el silencio de la corriente
los vítores suben                                 suben
volando como palomitas locas


En la multitud, Allí
el amado se pasea en la memoria
como Pedro por su casa.


En la memoria de nuestro querido y respetado Pedro Lemebel (1952-2015).

PENTApoesía

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Políticos imaginarios
reciben fondos imaginarios 
usan boletas imaginarias 
de contactos supuestamente imaginarios
y cometen involuntarios errores imaginarios
que ahora les cuesta su moral imaginaria.

El interes imaginario
en su patria imaginaria
suscita en el político imaginario
un temblor y pasión imaginarias
que bien podríamos esperar
suceden en realidades imaginarias
de la copia feliz más imaginaria del Edén.

Rezan a sus dioses imaginarios
para que envíen emisarios imaginarios
con mensajes imaginarios
que puedan sacarlos de las cárceles (también imaginarias)
que podrían retener imaginariamente a estos
ladrones imaginarios.

Redes de corrupción imaginaria
se van destapando imaginariamente
mientras los santos imaginarios
lloran sus lágrimas imaginarias
para que la opinión pública compre
sus discursos imaginarios.

(continuará...)