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Mostrando entradas de abril, 2013

La geografía celeste

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Estaba todo de maravilla
cuando vino la Puta Muerte y se lo llevó. Quizás había dejado de nombrar  las cosas: montaña, río, reflejo del cielo sobre el agua.
O quizás ya proclamaba geografías fueras de este mundo y era necesario arrancarlo de la Tierra, dejándolo caer  como la fruta madura:    monte de venus, plexo, pubis

[stgo/22-4-2013]

Despertar de la siesta

Las pasifloras despiertan
en el otoño rebelde
y aún así,
aún en épocas amargas
se llenan de botones
augurando flores
complejas
y frutos de dulzor simple.

Acta de cese

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Las horas y las oraciones dichas en silencio
son fantasmas que me acechan
mientras doy vuelta a la esquina
Los trámites, las filas
que preceden a mi muerte
se los llevarán directo a la tumba
silenciosa
seis pies bajo la tierra.

Jamás pensé perder
pero tú alma como vela apagada
estaba derrotada aún antes de la derrota
cuando su residencia viva de carne
nos dejaba aún el goce de la piel
con un sabor 
con el olor
de la casa vieja
para un habitante desencantado

deambula por este desierto
el recuerdo de ti
como la fata morgana a la espera
de nuestro entusiasmo
sediento
de llegar al otro lado del charco salado
este infierno blanco
que persiste sin remedio desde
la mañana hasta el encierro de la noche.





Tengo sueños contigo

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La sombra es lo que se prefiere no ver. La interpretación de los sueños, según Carl Gustav Jung.






─No es precisamente del clima de lo que quiero hablar ─interrumpió Juan, haciendo sonar la cuchara cuando revolvia un té.
─Y entonces de qué quieres hablar ─dijo asustada─. Llevo media hora inventando algo que decir. No me gustan los silencios incómodos.
─No ha sido un silencio incómodo...
─Para mí sí, Juan.
─Estaba buscando las palabras precisas.
─No existen palabras precisas, bien lo sabes.
─Es una trampa
─sí, son una trampa... 
─Es que tengo que hacer una confesión.
Entonces Juan se puso de pie. Caminó seis pasos hasta la tetera que estaba sobre la cocina y se sirvió más té. Lucía Pérez lo miraba fijamente.
─¿Una confesión? ¿Qué confesión?
─Llevo mucho tiempo, meses diría yo, teniendo sueños.
─¿Sueños? ¿Qué sueños?
─Sueños contigo...
─Oh, me halagas Juan, pero tú sabes que sólo somos buenos amigos.
─No son precisamente sueños eróticos, Lucía.
─¿No? 
─Son otros sueños. Y me han tenido loco...─Juan Volvió a…