Vincularse con La Rabia | palabras en la presentación de Santiago Waria de Elvira Hernández

Elvira Hernández lee Santiago Rabia

Sobre La Joyita Editorial
La Joyita es un colectivo artístico que se formó en 2014. Su actividad creativa se manifiesta principalmente, a través de la actividad editorial, con la publicación de nuevos autores, la lectura y el análisis de nuestros referentes, la producción artesanal de libros a una escala humana, y la publicación de obras en un formato no tradicional.  
Creemos en el libro como un objeto de arte, y pensamos que las obras que ellos contienen, deben tener un valor económico que permita a los lectores acceder a dichos libros. La Joyita se siente representada por el movimiento editorial cartonero, surgido en 2003 en Argentina, por ser un movimiento político y artístico. Básicamente somos cartoneras porque recolectamos el cartón y lo reutilizamos para hacer las tapas de los libros.
Tenemos libertad para vincularnos con otros artistas visuales, poetas, estudiosos de diversas áreas y oficios, académicos, músicos, gestores culturales y amigos, que ayudan a desarrollar nuestros proyectos y a producir y reproducir objetos que transmitan el aura que su autor le ha insuflado. 

La Madre Poesía
Quisiera centrar mi bienvenida con una palabra: vínculo

vincular 
1 tr. Unir o relacionar una persona o cosa con otra:
sus hijos son lo único que los vincula. También prnl.
2 Perpetuar o continuar una cosa. Más c. prnl.
3 Hacer que la suerte o el comportamiento de alguien o algo dependan de los de otra persona o cosa:
mis aspiraciones se vinculan a los resultados de esta campaña.

En mis primeros años de vida, digamos en la escuela básica. Vincularme con otros era un desafío tremendo. Yo no sabía en aquella época que las caricias aprendidas de la madre, podrían ser las primeras pautas para relacionarme con los otros. En aquella época mi madre estaba emocionalmente ausente, así que la niñez fue un sitio de silencio. Y la aproximación a los otros, el gran conflicto, lo resolví escribiendo poesía. Podríamos decir que la poesía fue una madre para mí.
Iban a pasar algunos años antes de que yo pudiera ver comprender sobre éste mi conflicto, y llevar la atención allí y hacer algunas cosas para espantar fantasmas angustias. Tenían que pasar algunos años para comprender mi relación con esta madre que me salva: madre poesía.
Me ha llevado a establecer nexos vínculos virtuosos (la mayoría de las veces) y quiero centrarme en nexos creativos amorosos. Porque he aprendido que cuando trabajo de esa manera es más honesto conmigo y con los otros. Y los proyectos, por más trabajo o responsabilidad que involucren, se vuelven La Diversión.

Elvira y su bandera
Así, en este cauce me conecté con Elvira Hernández, a quien leí por primera vez en su texto La Bandera de Chile. Un texto escandalosamente interesante. Era para mí la primera vez en que un texto me mostraba como soltarse las trenzas y hablar con todas sus letras a través de la poesía.
De acuerdo al filósofo Patricio Marchant (1939-1990), la dictadura nos robó las palabras, y fue a través de la poesía de Elvira Hernández que esa eme de mudez se puede convertir e una eme de marcha, como repite el texto que nos reúne esta tarde. La poesía -eso que nos toma y pasa a través de nosotras- es el canal nexo vínculo que nos permite recuperar una voz, para hablar de aquello que nos hace temblar. 
Es importante que en el contexto, la ciudad sea nuestra, y en ella podamos libremente hablar, generar sentido, vincularnos con otros. Los espacios públicos debieran ser siempre lugares gratuitos y disponibles. Cosa que no se cumple en el 100%: ya sea porque la gente no lo tiene claro o porque se entregan los espacios a manos privadas.
Hoy la Waria, la ciudad, se presenta como escenario para encontramos con la mítica poeta Elvira Hernández, a quien agradezco su enorme sencillez, y que haya tomado el riesgo de trabajar con nosotras con un texto inédito. 

Agradecimientos
Bárbara Fernández, quien prologa este libro, y quien desde Edimburgo - Escocia nos representa en la academia europea, da un valor agregado a nuestras publicaciones. Agradezco su seriedad y constancia, y través de ella, el apoyo de la Universidad de Edimburgo y del Centro de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos, quienes nos apoyan esta tarde con el vino de honor. 
Gracias a los gestores culturales que nos acompañan hoy, y a través de Claudia Pezo, reconocemos la labor de todos quienes trabajan en el Café Literario Parque Bustamante, facilitando nuestra labor.

La poesía me salva
Como decía antes, la poesía me salva, y mantiene la memoria. Una Memoria que está más allá de la historia narrada por los libros, que no es representada por los monumentos, sino que tiene la mirada social, y narra los hechos que viven los habitantes testigos de esta Waria y de esta Rabia, que transitan hacia la democracia en un silencio, en una apatía, que en los últimos años se ha comenzado a romper. Pero básicamente se rompe con el hacer, porque el decir ya no basta, no basta decir que se hace tal o cual cosa, cuando el cuerpo  y las manos se queda quietos. En la Waria de hoy años se rompe el silencio deletreando así: Eme de mudez / Eme marcha. Eme de mudez, eme de marchas.
Gracias. FIN








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