Vínculo con La Ciudad | palabras en la presentación de La Ciudad de Gonzalo Millán

Bárbara Fernández (prologadora) y María Inés Zaldívar (pareja de Millán)


La Joyita: un colectivo artístico
La Joyita es un colectivo artístico, que busca inspiración en diversos ámbitos. Se manifiesta principalmente, a través de la actividad editorial, con la publicación de nuevos autores, la lectura y el análisis de nuestros referentes, y la publicación de obras en un formato poco tradicional.  
Hemos aprendido a hacer nuestros libros y desarrollamos el oficio de encuadernación, enseñando a otros dentro y fuera del país, en talleres gratuitos, en círculos de mujeres, en salas de clases, a nuestros amigos y personas que tienen interés por aprender el oficio. 

Los libros: un objeto de arte
Creemos en el libro como un objeto de arte. Creemos que los libros y las obras que ellos contienen, deben tener un valor económico que permita a los lectores acceder a dichos libros. En este sentido, el movimiento editorial cartonero chileno, surgido en 2003 en Argentina nos representa en su política, porque nos da la libertad de experimentar en el formato, en las ideas y en la selección de obras que nos animan a trabajar y que no están en circulación, porque no aplican para las leyes que rigen el mercado. Básicamente somos cartoneras porque recolectamos el cartón y lo reutilizamos para hacer las tapas de los libros.
Esta libertad nos ha llevado a asociarnos con otros artistas visuales, poetas, estudiosos de diversas áreas y oficios, académicos, músicos, gestores culturales y amigos, que de distintas maneras ayudan a desarrollar nuestros proyectos y a producir y reproducir objetos que transmitan el aura que su autor le ha insuflado. 

La metaciudad y los testigos
Nos reunimos en La Ciudad para agradecer y brindar: agradezco enormemente la constancia y seriedad del trabajo de Bárbara Fernández, quien está hablando de nuestras actividades en la academia europea, y ha dado un valor agregado a nuestras publicaciones, gracias a su rol de prologadora en La Joyita. A través de ella, agradezco el apoyo de la Universidad de Edimburgo y del Centro de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos, quienes han confiado en nuestro trabajo desde el año pasado. También doy gracias a gestores culturales claves, cómo Ernesto Gonzalez de Espacio Estravagario de la Fundación Neruda, quien nos ha invitado a traer la poesía “cartonera" a este lugar de La Ciudad. 
Gracias enormes a la poeta María Inés Zaldívar, quien fue pareja del poeta Millán hasta el momento de su partida. Fue a ella a quien primero me dirigí para contarle esta idea, y ella me puso en contacto con Sol Millán (hija del poeta), a quien enviamos la primera y única copia cartonera de La Ciudad (hasta ese momento) para pedirle permiso de publicación. Y a través de ellas agradezco a quienes me brindan sus lazos de colaboración que co-inspiran (y conspiran) para este lanzamiento.

La poesía de Millán: una forma de sobrevivir al exilio
Como he mencionado en otras oportunidades, la poesía me salva. Y he buscado recuperar y poner en circulación a autores que representan una Memoria más allá de la historia narrada por los libros, que no es descrita por los monumentos. Que representan la mirada social, una historia hecha por los habitantes que son también testigos. Es así cómo La Ciudad de Gonzalo Millán a través de un flujo de la conciencia, de la libre asociación, nos muestra los hechos que sucedieron antes, durante y un “después” de la dictadura de Augusto Pinochet. A través de las metáforas encontraremos una ciudad que se despierta a la rutina de cada persona que circula por las calles y que van a sus trabajos; las relaciones, las labores, el transporte público, las aves en sus nidos, las traiciones, mentiras, desapariciones y apariciones como en la estrofa 27:

“Apareció. Había desaparecido.
Pero apareció. Meses después.
La encontraron en una playa.
Apareció en una playa.
Meses después con la columna.
Rota y un alambre al cuello.”

Aquí se refiere a Marta Ugarte Román, miembro del comité central del partido comunista, quien fue detenida en Agosto de 1974 por agentes de la DINA. Fue recluida en Villa Grimaldi, y murió a consecuencia de las torturas de las que fue objeto. La prensa publicó que había sido un crimen pasional.
Siento que a veces la poesía -como La Ciudad- es bella y terrible a la vez. Así es La Ciudad de Gonzalo Millán. Y ahora me surgen algunas preguntas: Si el poema se abre y se cierra en el poemario de Gonzalo Millán ¿qué sucede con la poesía y la ciudad intangible mientras el libro está cerrado? ¿Qué sucede con el lector cuando su dedo está marcando la página que lee mientras se desplaza por las calles?  FIN






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