El Poder

"Cuando se dio cuenta que hace 3 días había sido mi cumpleaños, le cambió la cara y me dijo que hoy mismo era su cumpleaños. Lo felicité y le pregunté si iba a celebrar y dijo que no, que estaba trabajando"

El sol del norte nos ha tratado con cariño. Bondadoso, nos derrite al paso de las horas, en medio del Salar de Atacama. Somos como un copo de nieve en medio de la Cordillera de la Sal.
Nos rodean los volcanes durmientes y tratamos de memorizar los que están activos: Ollagüe, San Pedro, San Pablo, Tatio, Putana, Lascar, Llullaillaco. Un atractivo guía oriundo del Chaco nos dio una interesante lección de volcanes...
Me gusta el sol y lo pienso mientras me dicen que en el sur llueve a chuzos y una gringa me pregunta por qué le llamo "Salad" al desierto de sal.... se lo tuve que deletrear para que no pensara que hablaba de ensaladas.
Buscamos degustar los manjares del norte: los helados de chañar, algarrobo, rica-rica y los europeos que pueblan San Pedro todo el año.
Caminaba por las calles buscando un souvenir y tratando de olvidar mi hostal de ambiente familiar cuando me encontré un teléfono.Traté de desbloquearlo para llamar a alguien de los contactos, pero tenía un maldito código. El o la que lo perdió de seguro estaría loco o loca tratando de recuperarlo... Quizás aún no se daba cuenta y me imaginaba cómo estaría yo, si perdiera el celular.
Entonces, pensé, si yo llegara a perder algo, obviamente iría a Carabineros. Así que en medio del calor, me abrí paso entre ofrecimientos de tour y alojamientos.
Al principio no querían recibirme, pero los convencí. No puedo dejarlo en cualquier parte, por lógica la persona vendrá acá. A regañadientes me invitaron a pasar para dejar una constancia.
Es que no es fácil que un celular se quede acá, ... si nadie viene por él tendrá que ir a la fiscalia, decía el carabinero. Así no más tendrá que ser, contesté y le entregué mi carné.
Cuando se dio cuenta que hace 3 días había sido mi cumpleaños, le cambió la cara y me dijo que hoy mismo era su cumpleaños. Lo felicité y le pregunté si iba a celebrar y dijo que no, que estaba trabajando. También me dijo que era del Cajón del Maipo en Santiago y que era MUY bueno venir a trabajar aquí. Dijo ésto acompañado del gesto de frotar dedo pulgar con índice y medio.
Se rió un poco, anotó más de cinco líneas en su libro, anotó mi celular, mi nombre y dirección. Y me fui, agradeciendo la buena acogida y la gentileza de recibir la especie abandonada en la vía pública.
Habiendo cumplido la buena obra del día y estando tan lejos de nuestra ciudad, nos dimos la vida de ricos y famosos y luego volvimos a nuestro hostal de mala muerte, de noche. Los eternos adolescentes a cargo del hostal cuando el dueño no está, estaban en medio de su BBQ/asado, junto a la ventana de mi pieza que llevaba días sin asearse.
Me ven llegar y me dicen que estoy invitada, mientras tiran los huesos de pollo al suelo. Se ven borrachos, y yo me niego mientras pienso en que me da asco el olor... Abro la puerta mañosa, mientras me observan demasiado cerca de mí, para ser cómodo. Cuando por fin logro abrir, cierro y los veo que aún me miran con  sus ojitos perdidos. Entonces, tiro las cosas en la cama, y me preparo para una ducha.
Después de volver de Uyuni, todo lo demás es super relativo: el cansancio, el dormir, la compañía de los otros, la vida en Santiago, el agua caliente de la ducha, el secador de pelo que saco de la maleta, las risas en otros idiomas, las relaciones, el trabajo... Estaba en esto cuando sonó mi celular.
Miro el teléfono y era un número desconocido. Aló? Sí, soy yo. Hooola, cómo está? -es el carabinero que recibió el teléfono que encontré-. Ah, muy bien, apareció la dueña. Y era de Antofagasta! -wow!-. Qué bueno que se le ocurrió ir donde ustedes. Ah, que soy un amor y que está agradecida, bueno, no es nada. Sí, nos quedamos hasta el sábado. Acaso quiero salir a celebrar con usted? Eee, Nooo, es que tengo un tour temprano. Pero muchas gracias, de verdad.... Sí, adiós y éxito.
Colgué y me senté. Me puse a reclamar sobre cómo era posible que usara la información para invitarme a salir pero por otro lado pensaba que era un alago que eso sucediera. Yo no hago nada, le dije a mi amiga, sólo fui a devolver un teléfono perdido!
Pero ahí me quedé, sentada en la cama, secándome el pelo, reclamando por el mal uso de la información.
Mi amiga me miró y le dije "Bueno, no era mi tipo en todo caso". Pero si lo hubiera sido, hubieras ido? -me preguntó. Claro que sí, respondí.
Mi amiga no paraba de reírse de mí.


Comentarios

Mauricio Quezada ha dicho que…
Eli, te felicito por el viaje que hiciste y por la nota que escribiste. Simpática historia, y me imagino que un sin fin de aventuras.
Lamento lo de la hostal, ahí hay mucho que hacer en Chile, al parecer a lo largo del país pasa lo mismo.
Te dejo un abrazo.
La Chusca ha dicho que…
Como siempre, hasta en la vida misma y dependiendo de qué lado cuenta la historia, la realidad es parcialmente verdad y parcialmente ficción!

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