2 meses (la otra mirada)

He imaginado mi fin muchas veces. Pero nunca he creido que estará en las manos de los médicos. Tampoco que se acabaría mi respiración, dejaría de latir el corazón -que a pesar de todo- aún sigue intacto. Lo que estalla en mi interior, en mi sangre, más que la enfermedad y mis dolores, es una batalla. Todo se ve claro, un día bueno en el que el dolor cesa, cuando llegan los amigos a verme, para contarme historias que suceden allá afuera. Y de esa fina hebra de entusiasmo llamada esperanza, pende todo lo que conozco como existencia.

Supe que quería cambiar mi vida, desde aquella vez en Ibiza, dónde pasé cinco días enferma en la habitación de un hotel. Y mi búsqueda me llevó a darme cuenta de la bruja en la que me convertí, en la mujer amargada que le gritaba a todo el mundo. Sí, una batalla más. Dijeron que estoy peor que antes -cosa que me sorprende-. Dijeron que lo peor está por venir. Digo que de mí tan sólo emerge un único deseo: vivir un día más.

No haré lista de cosas que me faltan por hacer. No repasaré los lugares a los que no alcancé a viajar. No estoy segura de querer darle a alguien algún abrazo que debí dar antes. No tengo miedo. Sólo quiero hablarle al mundo sobre ésto otro que existe... Y dos meses es muy poco tiempo.

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