La Sombra

en la tierra que ha caido sobre nuestros muertos
en el desierto del norte
que es soplado por un viento de cuchillos
que destellan aun en nuestros recuerdos
pensaba en todo eso
tu rebeldia mística de revuelos
de la rabia contenida por un pueblo
del cual tú eres el rostro
yo soy el rostro de la hermana
la hechicera
la mujer que corrió delante del cuasimodo
los pies descalzos
sobre el asfalto caliente
un día de primavera
mientras el cura va sobre la carreta
adornada de flores blancas y amarillas

Yo soy la muerte que se aparece en sueños
y tú eres la vida de las noches, la sombra
que me deja su piel como ropa de cama

ellos despertaron de su sueño eterno
y me dejan libre de sus acuerdos
con un beso en la frente 
pidiendo perdón por salir tan rápido de la vida
Nadie tiene la culpa de eso
Ni los vivos que no tienen manual ni guia
para vivir

Y ahora, mi sombra, 
Te reencuentro y te recorro
te tengo dentro
te recibo
tu grito electrizante
que sopla mis pensamientos
los despezada y reduce a polvo
y este desierto
tuyo
nuestro
se ha vuelto el bosque lluvioso
ese
donde nos encontramos
la primera vez
bajo el frío de la noche
en medio de la gente dormida
en la calle dormida
cuando escribiste para mí
el primer conjuro 
en una estación
en una silla de puerto
en la arena rodeados de perros.


Comentarios

Revista la Mancha ha dicho que…
La Mujer Pensante observa, reflexiona, escribe, y el resultado de esa amalgama de emociones se vierte en un texto como este, de buenas raíces.

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