Dejar ir

Mi basura y yo estábamos en una relación. Nos degradábamos juntas, nos intoxicábamos. Olíamos mal, olíamos bien, los perritos nos movían la colita, urgaban en nosotras. Pero se acabó. La dejé ir. Se fue con el rugido del camión nocturno. La calle luce diferente. Debajo de las montañas de basura de los otros, yacía la callecita desnuda. (y la caca de los perros).

Comentarios

Entradas populares de este blog

mar de rocas

Buen tiempo