La boca del lobo


Cuando me fui bien lejos
a los caminos
en los que perros salen a tu encuentro
en la noche
cuando empieza a llover
y el frío no es suficiente
aún
para hacerte temblar
dije palabras al aire
oscuro de la noche
mientras el vapor que expelía mi boca
me hacia tiritar
pero no de frio
ni de miedo
sino de la emoción
de un bosque
que te anhela
como te podría anhelar
un hombre desde la distancia
y que cuando por fin
te tiene
no sabe si llover o amanecer
mientras caminas por él 
como por un sendero húmedo.

Mis palabras negras
no dijeron nombre
ni verbo
ni adjetivo
que cupiera que pudiera
describir
la vibración de mil árboles
en la noche
tras un ladrido de perros locos
o de ranas cantando sobre las nalcas.

Un hombre duerme y 
su respiración es infinita
su piel se extiende en su cama
entre sus ropas
sobre la almohada
Digo su nombre en sueños
con el vapor de mi boca
preguntando si viene
porque no está
¿donde está? 
que se demora
quizás no existe
y quizás yo no existo tampoco
pero me sueña en una cueva oscura 
de su inconciente
de donde sale la rabia
y donde se guarda la rabia
y los símbolos 
de nuestras madres, 
de nuestros padres
que duermen en la cama
enredados entre nosotros
como nuestros cabellos.

Pronuncio tu nombre en la espesura
en lo verde denso que me rodea
mientras la luna está perdida
y nosotros estamos en otra parte
pensando que lo que tenemos 
es lo que merecemos
cuando la verdad
no es ni la ínfima parte
de lo que debieramos esperar.

El perro me muestra
sus dientes y camina delante de mi
impidiéndome el paso
quién es ese qué se cree
de dónde ha salido
Las piedras se elevan desde la tierra lluviosa
para darle en el centro
de su ladrido temeroso
que heredó del maltrato
de la lluvia
del golpe del amo
que aparece seco
entre lo exhuberante
de mi paisaje
de la mano que le extiendo
a esta bestia 
para que se acalle
y me permita escuchar los latidos
de mi sangre
en la penumbra.






Ilustración de Adolfo Sierra.

Comentarios

Amanda ha dicho que…
Eli...sencillamente, me encantó!

Me gusta imaginar cómo sería escuharte en su lectura. Hay que hacerlo, ya?


Besitos.

Entradas populares