Yo no soy Sarah Kane


Y ya no me pregunto si estoy loca. Y dejé de sufrir porque sé que lo soy, y no me importa. Y recuerdo a esos tontos que me dejan y que me dejaron, y debe ser que  no me entienden. Y son las tres, y es la hora en que siempre despierto. Y acaso algo sucede en los campos magnéticos o en la tangente del mundo, y algo triza el silencio cuyo sonido me despierta. ¿Y acaso estás pensando en mí?
Y no es que ahora sean las tres y estoy despertando, es que ahora recién voy a dormir y la luz parece rara  a esta hora. Y mi piel luce verde y azul y pálida y más negras parecen mis ojeras.
Y me raspo la cara con la toalla, para sacarme lo que me pesa: la sombra y el rouge y la base y los ojos y la mueca de la boca que está que se cae, y los dientes y los senos y la cintura y el ombligo y la sangre y la ausencia de mi sangre y el dolor que duele a veces.
Y mis partes y yo caemos y caemos al sueño, y en medio de ese momento y el espacio de la mañana se elevará la lava por la chimenea de algún otro volcán, y pediremos sacrificios una vez más como dicen que hicieron en el pasado y por vez primera subiremos a los corruptos a los lockheed c-130 y a los zeppelins y los arrojaremos en los cráteres dejándolos caer como agua y nisiquiera los dejaremos decir sus últimas palabras porque ninguna verdad podría ya salir de sus bocas.
Y ahora en este siglo nuevo y el futuro está aquí y soy el futuro y el futuro no es nada nuevo y trabajo de noche para ser libre y la libertad es tan esquiva y flotan las naves en el cielo y el cielo es el mar y el mar se secó el siglo pasado, por culpa del desierto que se ha vuelto un nómade, y mis pies estan un poco frio y el ovario está hinchado y la ola roja me cubre pesada y todo es mas lento y el agua satura mi cuerpo y me hace caminar lento, muy lento, que voy y voy pensando en volver a mi casa, y a mi cama, y a mi balcón con plantas mustias desde puedo mirar a la virgen del cerro, embarazada e iluminada.

Comentarios