Un tanto menos no famosa

Nunca seremos un tanto famosos
no nos pedirán que escribamos con las uñas en sus carnes desnudas
o que le demos un nombre a esa cosa que somos sin preguntarnos por qué.
La frontera que cruzamos entre la cama y la calle
es como la frontera entre la la tele y la realidad
es un show continuo de luces de neón que se pierde cuando la tele
rebota nuestro reflejo un tanto aburrido.

No seremos un tanto famosos
pero podremos gritar en la carnicería el nombre del cerdo que es desmembrado
y el nombre de las entrañas vivas para el asado del domingo

La fama me grita desde la vereda del frente como el gato maullando 
al dueño del negocio
la fama bebe en la esquina con sus amigos de bolsillos y halagos gordos
vestidos de papel caro y champán
Le tengo resentimiento, le muestro los colmillos,
le doy el gesto de mi dedo grosero
la mando a revolcarse con los compañeros de juerga
de dias de pruebas o fiebre nacional, cuando todos dicen que son amigos
para arrancar de raíz los buzones medio llenos.

Nunca seremos un tanto famosos
porque olvidarme trato de estas historias de la niñez 
dura y las caminatas por las veredas soleadas de dientes de león
para poder de una vez sacarme el traje 
porque no era verdad que quisiera estar sola, solo quería estar separada
divorciada de una tonelada de cemento 
y no puedo olvidarme
ni resetearme
ni perder la memoria
para dejar de ser un un tanto menos no famosa.

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