jueves 29 de septiembre de 2011

No. Deja la luz apagada.
La noche se ve más clara desde la penumbra.
Donde las sombras de nuestros árboles 
son tigres sobre los muros.


Los destellos de los faroles 
entran por las ventanas desnudas
rebotando sobre el instrumento
que vibra notas inaudibles a la velocidad
de la luz.


La luz.
Que se duerme en el cielo
y que la ciudad se niega a soltar.




1 comentarios:

Amanda dijo...

Simples y bellas imágenes se proyectan mientras se lee tu texto.
Lo justo, al lado de lo preciso, forman un momento bello.

Un beso.........